porque un cuento no vive por la voz que lo narra sino por la oreja que lo escucha
Cuentos, cuentos y más cuentos, para colgarlos para robarlos, para que rueden, para que rueden...
Si quieres compartir un cuento sólo envíalo a: brismuqui@gmail.com
10/3/14
"Ser limeño" por Pipo Gallo
Ser limeño es la cagada
pase de vueltas, pura finta
si me liga la hago linda
"soy su hermano, no se nada"
ni chicha ni limonada
somos como la ciudad
entre tanta choledad
y encima con la neblina
¿por qué eres tan gris pues Lima?
¡la culpa es de la humedad!
¡¡grande Pipo!!
pase de vueltas, pura finta
si me liga la hago linda
"soy su hermano, no se nada"
ni chicha ni limonada
somos como la ciudad
entre tanta choledad
y encima con la neblina
¿por qué eres tan gris pues Lima?
¡la culpa es de la humedad!
¡¡grande Pipo!!
26/4/13
CUENTOS COMO PUENTES
Desde siempre se han contado historias: para darle forma al mundo, para entretenernos, para compartir la sabiduría… pero son algunos los que logran ponerse de pie ante un público y hacer de esto un ARTE.
- En este taller conoceremos los orígenes de la Narración como un arte escénico y cuales son los movimientos contemporáneos.
- Conoceremos la diversidad de historias, sus formas y posibilidades.
- Ejercitaremos dinámicas que nos brindarán herramientas para mejorar nuestra comunicación en público.
- Y por supuesto, contaremos, leeremos y escucharemos muchos cuentos sabiendo que a contar se aprende contando.
COSTO DEL TALLER S/. 300
INFORMES 995073577
briscila.degregori@gmail.com
Los cuentos son como las estrellas en el cielo: incontables.
Y permanecen un tiempo que escapa nuestras mentes.
Cuando uno cuenta una historia, también se cuenta a uno mismo.
Dicen que uno no escoge los cuentos, los cuentos lo escogen a uno…
Llevan dentro un mensaje de sanación, de justicia y una sabiduría ancestral, por eso hasta hoy viejas y lejanas historias que ocurrieron "Hace muuucho tiempo" permanecen en la memoria, vivas, gracias a las generaciones de bocas y oídos que siguen llevando este mensaje de vida y amor para la buena gente que sabe escuchar.
Sumilla del expositor
Briscila Degregori
Actriz y Narradora de Cuentos egresada del Teatro de la Universidad Católica (TUC) y del plan especial de Bachillerato en Educación para el Arte de dicha universidad. Ha trabajado en obras de teatro y espectáculos de cuentos tanto para niños como para público en general. Ha participado en el festival Nacional deNarración Oral “Déjame que te cuente” 2008, 2009 y como invitada nacional en su V versión internacional en el 2010. También representó al Perú en el festival “Primavera de cuentos 2009” en La Habana (Cuba), “Hablapalabra 2010” en cinco estados de México, “Apthapi 2010” en La Paz, (Bolivia), “Cuento Contigo” en Cochabamba (Bolivia) y en el “VI Festival de Narración Oral Zacatecas 2010” en Zacatecas (México). Su repertorio de narraciones consta básicamente de tradición popular universal y peruana.
7/11/12
Y cuentan que un día se animó y decidió contar los cuentos de ese autor que le encantaba y que le hacía reír con esa risa cachacienta, tan local, tan caradura. Hay cosas que no han cambiado nada en los las últimas décadas.
"Solo para Ribeyro" porque estoy sola en escena, con los libros, con los personajes… con el cigarro caprichoso. No soy fumadora, pero creo tener algunos "vicios" y también me pregunto por qué. No pienso que la gente "de color modesto" sea inferior a la blanca (que sería de color… , no me considero racista, sin embargo he tenido reacciones que me han sorprendido y molestado mucho. Las tres gracias no creo que, donde quiera que estén, den las gracias porque las hayan confundido con unas putas.
"Solo para Ribeyro" porque estoy sola en escena, con los libros, con los personajes… con el cigarro caprichoso. No soy fumadora, pero creo tener algunos "vicios" y también me pregunto por qué. No pienso que la gente "de color modesto" sea inferior a la blanca (que sería de color… , no me considero racista, sin embargo he tenido reacciones que me han sorprendido y molestado mucho. Las tres gracias no creo que, donde quiera que estén, den las gracias porque las hayan confundido con unas putas.
26/9/12
LA BOTELLA DE CHICHA de Julio Ramón Ribeyro
En una ocasión tuve necesidad de
una pequeña suma de dinero y, como me era imposible procurármela por las vías
ordinarias, decidí hacer una pesquisa por la despensa de mi casa, con la
esperanza de encontrar algún objeto vendible o pignorable. Luego de remover una
serie de trastos viejos, divisé, acostada en un almohadón, como una criatura en
su cuna, una vieja botella de chicha. Se trataba de una chicha que hacía más de
quince años recibiéramos de una hacienda del norte y que mis padres guardaban
celosamente para utilizarla en un importante suceso familiar. Mi padre me había
dicho que la abriría cuando yo «me recibiera de bachiller». Mi madre, por otra
parte, había hecho la misma promesa a mi hermana, para el día «que se casara».
Pero ni mi hermana se había casado ni yo había elegido aún qué profesión iba a
estudiar, por lo cual la chicha continuaba durmiendo el sueño de los justos y
cobrando aquel inapreciable valor que dan a este género de bebidas los
descansos prolongados.
Sin vacilar, cogí la botella del
pico y la conduje a mi habitación. Luego de un paciente trabajo corté el
alambre y extraje el corcho, que salió despedido como por el ánima de una
escopeta. Bebí un dedito para probar su sabor y me hubiera acabado toda la
botella si es que no la necesitara para un negocio mejor. Luego de verter su
contenido en una pequeña pipa de barro, me dirigí a la calle con la pipa bajo
el brazo. Pero a mitad del camino un escrúpulo me asaltó. Había dejado la
botella vacía abandonada sobre la mesa y lo menos que podía hacer era
restituirla a su antiguo lugar para disimular en parte las trazas de mi delito.
Regresé a casa y, para tranquilizar aún más mi conciencia, llené la botella
vacía con una buena medida de vinagre, la alambré, la encorché y la acosté en
su almohadón.
Con la pipa de barro, me dirigí a
la chichería de don Eduardo.
—Fíjate lo que tengo —dije
mostrándole el recipiente—. Una chicha de jora de veinte años. Solo quiero por
ella treinta soles. Está regalada.
Don Eduardo se echó a reír.
—¡A mí!, ¡a mí! —exclamó
señalándose el pecho—. ¡A mí con ese cuento! Todos los días vienen a ofrecerme
chicha y no solo de veinte años atrás. ¡No me fío de esas historias! ¡Como si
las fuera a creer!
—Pero yo no te voy a engañar.
Pruébala y verás.
—¿Probarla? ¿Para qué? Si probara
todo lo que traen a vender terminaría el día borracho, y, lo que es peor, mal
emborrachado. ¡Anda, vete de aquí! Puede ser que en otro lado tengas más
suerte.
Durante media hora recorrí todas
las chicherías y bares de la cuadra. En muchos de ellos ni siquiera me dejaron
hablar. Mi última decisión fue ofrecer mi producto en las casas particulares,
pero mis ofertas, por lo general, no pasaron de la servidumbre. El único señor
que se avino a recibirme me preguntó si yo era el mismo que el mes pasado le
vendiera un viejo burdeos y como yo, cándidamente, le replicara que sí, fui
cubierto de insultos y de amenazas e invitado a desaparecer en la forma menos
cordial.
Humillado por este incidente,
resolví regresar a mi casa. En el camino pensé que la única recompensa, luego
de empresa tan vana, sería beberme la botella de chicha. Pero luego consideré
que mi conducta sería egoísta, que no podía privar a mi familia de su pequeño
tesoro solamente por satisfacer un capricho pasajero, y que lo más cuerdo sería
verter la chicha en su botella y esperar, para beberla, a que mi hermana se
casara o que a mí pudieran llamarme bachiller.
Cuando llegué a casa había
oscurecido y me sorprendió ver algunos carros en la puerta y muchas luces en
las ventanas. No bien había ingresado a la cocina cuando sentí una voz que me
interpelaba en la penumbra. Apenas tuve tiempo de ocultar la pipa de barro tras
una pila de periódicos.
—¿Eres tú el que anda por allí?
—preguntó mi madre, encendiendo la luz—. ¡Esperándote como locos! ¡Ha llegado
Raúl! ¿Te das cuenta? ¡Anda a saludarlo! ¡Tantos años que no ves a tu hermano!
¡Corre! que ha preguntado por ti.
Cuando ingresé a la sala quedé
horrorizado. Sobre la mesa central estaba la botella de chicha aún sin
descorchar. Apenas pude abrazar a mi hermano y observar que le había brotado un
ridículo mostacho. «Cuando tu hermano regrese», era otra de las circunstancias
esperadas. Y mi hermano estaba allí y estaban también otras personas y la
botella y minúsculas copas, pues una bebida tan valiosa necesitaba
administrarse como una medicina.
—Ahora que todos estamos reunidos
—habló mi padre—, vamos al fin a poder brindar con la vieja chicha —y agració a
los invitados con una larga historia acerca de la botella, exagerando, como era
de esperar, su antigüedad. A mitad de su discurso, los circunstantes se
relamían los labios.
La botella se descorchó, las
copas se llenaron, se lanzó una que otra improvisación y, llegado el momento
del brindis, observé que las copas se dirigían a los labios rectamente,
inocentemente, y regresaban vacías a la mesa, entre grandes exclamaciones de
placer.
—¡Excelente bebida!
—¡Nunca he tomado algo semejante!
—¿Cómo me dijo? ¿Treinta años
guardada?
—¡Es digna de un cardenal!
—¡Yo que soy experto en bebidas,
le aseguro, don Bonifacio, que como esta ninguna!
Y mi hermano, conmovido por tan
grande homenaje, añadió:
—Yo les agradezco, mis queridos
padres, por haberme reservado esta sorpresa con ocasión de mi llegada.
El único que, naturalmente, no
bebió una gota fui yo. Luego de acercármela a las narices y aspirar su
nauseabundo olor a vinagre, la arrojé con disimulo en un florero.
Pero los concurrentes estaban
excitados. Muchos de ellos dijeron que se habían quedado con la miel en los
labios y no faltó uno más osado que insinuara a mi padre si no tenía por allí
otra botellita escondida.
—¡Oh, no! —replicó—. ¡De estas
cosas solo una! Es mucho pedir.
Noté, entonces, una consternación
tan sincera en los invitados que me creí en la obligación de intervenir.
—Yo tengo por allí una pipa con
chicha.
—¿Tú? —preguntó mi padre,
sorprendido.
—Sí, una pipa pequeña. Un hombre
vino a venderla... Dijo que era muy antigua.
—¡Bah! ¡Cuentos!
—Y yo se la compré por cinco
soles.
—¿Por cinco soles? ¡No has debido
pagar ni una peseta!
—A ver, la probaremos —dijo mi
hermano—. Así veremos la diferencia.
—Sí, ¡que la traiga! —pidieron
los invitados.
Mi padre, al ver tal expectativa,
no tuvo más remedio que aceptar y yo me precipité hacia la cocina. Luego de
extraer la pipa bajo el montón de periódicos, regresé a la sala con mi trofeo
entre las manos.
—¡Aquí está! —exclamé,
entregándosela a mi padre.
—¡Hum! —dijo él, observando la
pipa con desconfianza—. Estas pipas son de última fabricación. Si no me
equivoco, yo compré una parecida hace poco —y acercó la nariz al recipiente—.
¡Qué olor! ¡No! ¡Esto es una broma! ¿Dónde has comprado esto, muchacho? ¡Te han
engañado! ¡Qué tontería! Debías haber consultado —y para justificar su actitud
hizo circular la botija entre los concurrentes, quienes ordenadamente la olían
y, después de hacer una mueca de repugnancia, la pasaban a su vecino.
—¡Vinagre!
—¡Me descompone el estómago!
—Pero ¿es que esto se puede
tomar?
—¡Es para morirse!
Y como las expresiones aumentaban
de tono, mi padre sintió renacer en sí su función moralizadora de jefe de
familia y, tomando la pipa con una mano y a mí de una oreja con la otra, se
dirigió a la puerta de calle.
—Ya te lo decía. ¡Te has dejado
engañar como un bellaco! ¡Verás lo que se hace con esto!
Abrió la puerta y, con gran
impulso, arrojó la pipa a la calle, por encima del muro. Un ruido de botija
rota estalló en un segundo. Recibiendo un coscorrón en la cabeza, fui enviado a
dar una vuelta por el jardín y mientras mi padre se frotaba las manos, satisfecho
de su proceder, observé que en la acera pública, nuestra chicha, nuestra
magnífica chicha norteña, guardada con tanto esmero durante quince años,
respetada en tantos pequeños y tentadores compromisos, yacía extendida en una
roja y dolorosa mancha. Un automóvil la pisó alargándola en dos huellas; una
hoja de otoño naufragó en su superficie; un perro se acercó, la olió y la meó.
17/4/12
El elefante entero. Enviado por Floritza Portella
En todos los juicios que yo hago sobre ti, hay un juicio sobre mí mismo... Y ambos son igualmente ciertos o falsos. Mientras piense que yo estoy en posesión de la verdad y tú no lo estás, crearé separación, desigualdad y estableceré las bases para que el sufrimiento se instale en mi vida. Lo mismo ocurre si pienso que tú posees la verdad y yo no.
La realidad es que ambos poseemos una parte de la verdad y una parte de ilusión. Los dos miramos al mismo elefante, pero tú ves la cola y yo veo el tronco. Cuando se mira por separado, la cola y el tronco parecen que no tienen nada en común. Sólo cuando se ve la totalidad del elefante es cuando la cola y el tronco unidos, cobran sentido. No importa cuanto me esfuerce, me es imposible ver el significado de tu parte. La cola no comprende ni el porqué, ni la razón del tronco. La única forma en la que admitiré tu experiencia es aceptarla como cierta, de la misma manera que acepto la mía como tal.
Debo dar la misma credibilidad a tus percepciones que a las mías. Hasta que no establezcamos esta igualdad, la semilla del conflicto permanecerá entre nosotros. No es necesario que diga que tú tienes razón y que yo estoy equivocado. No necesito reemplazar mi verdad por la tuya, o vivir mi vida según tus premisas. ni tampoco es preciso que diga que tú estás equivocado y que insista en que debes vivir tu vida según mis condiciones. Estas exigencias provienen de la inseguridad y de la falsa creencia de que, para amarnos los unos a los otros, debemos estar de acuerdo. No es cierto.
Para amarte debo aceptarte tal y como eres. Es lo único que debo hacer. ¡Pero eso es mucho! Aceptarte a ti tal y como eres, es una proposición tan profunda, como aceptarme a mí mismo tal y como soy. Es una tarea formidable, dada mi poco experiencia en este campo.
Permitir que tengas tu experiencia es el principio. Aprendo a respetar lo que piensas y sientes incluso cuando no me gusta o no estoy de acuerdo con ello. Incluso aunque me disguste.
En lugar de hacerte responsable del dolor que siento en relación a ti, aprendo a enfrentarme a mi propio dolor. Mi reacción a tu experiencia -positiva o negativa- me proporciona información sobre mí mismo.
El compromiso conmigo mismo y contigo es trabajar con mi propio dolor, no responsabilizarte a ti de él.
Sólo cuando te devuelva el don de tu propia experiencia, sin importarte mis propios pensamientos y sentimientos sobre ella, te amaré sin condiciones.
Cuando acepte tu experiencia tal cual es, sin sentir la necesidad de cambiarla, te respetaré y te trataré como a un ser espiritual.
Mis pensamientos y sentimientos tienen importancia en sí mismos, pero no como comentarios o acusaciones a tu experiencia. Al comunicar lo que pienso o siento sin hacerte responsable de mis pensamientos o sentimientos, acepto mi propia experiencia y permito que tú tengas la tuya.
En las relaciones, al igual que en la conciencia, las dos caras de la moneda deben ser aceptadas como iguales. Una persona no superará el conflicto hasta que la experiencia de ambas haya sido respetada.
La cuestión no es nunca el acuerdo, aunque lo parezca. La cuestión es: ¿Somos capaces de respetar nuestra experiencia mutuamente?
Cuando sentimos que la otra persona nos acepta tal y como somos, tenemos la motivación para adaptarnos el uno al otro. Adaptarse es hacerle al otro un lugar junto a nosotros; es no imponerse ni que se nos impongan.
Una vez que se llega a la adaptación, ambas partes moran juntas. El hombre y la mujer, el blanco con el negro, el rico con el pobre, los judíos con los cristianos. Aceptar nuestras diferencias es honrar la humanidad que tenemos en común, es bendecir mutua y profundamente la experiencia que compartimos.
De modo que la cola y el tronco discutirán hasta ponerse morados y ninguno de los dos ganará la discusión. Ambas experiencias son igualmente válidas. Al permitir que esto sea posible, el elefante empieza a cobrar forma. Al aceptar la validez de tu experiencia sin intentar cambiarla, sin intentar que sea algo más parecida a la mía, mi propia experiencia empezará a adquirir un mayor significado. Cuando te contemplo como a un igual y no como a alguien que precisa ser educado, reformado o determinado, el significado de nuestra relación se revela por sí mismo. Cuando se le da la bienvenida a cada parte, el todo empieza a tomar forma y resulta más fácil comprender y apreciar el significado de las partes.
Un mundo que pretende conseguir un acuerdo, encontrará conflicto y sectarismo. Un mundo que proporciona un espacio seguro a la diversidad, encontrará la unidad esencial para convertirse en entero. Frente a los opuestos tenemos dos opciones: resistirlos o abrazarlos. Si los resistimos, provocaremos un conflicto entre el yo y el otro. Si los aceptamos, los integraremos como agentes dinámicos y originaremos una transformación alquímica en el interior del yo.
** Texto extraido del libro "El Despertar" de Paul Ferrini
20/1/12
ANANSI trata de robar toda la sabiduría del mundo
Nosotros no sabemos. Nosotros no sabemos, pero se cuenta que:
Anansi, la araña, sabía que no era tan sabio. Era muy astuto pero no sabio. Entonces pensó: “si logro tomar toda la sabiduría del mundo y la pongo dentro de una calabaza, nadie será más sabio que yo”.
Anansi buscó por todos los rincones del mundo, desde el este hacia el oeste, de norte a sur, por Europa, Asia, América norte, África, América del sur y Oceanía. Le pidió a toda la gente que se encontraba que pusiera un poco de su sabiduría en la calabaza. La gente se reía, pero todos dieron un poco de sabiduría a Anansi, sabiendo que sabría usarla… Al poco tiempo Anansi tenía su calabaza llena de sabiduría.
Anansi pensó donde iba a poner toda su sabiduría de manera que nadie pueda usarla, haciéndole parecer siempre el más sabio de todos. Miró arriba de un árbol muy alto y decidió colocar allí su calabaza, donde nadie la podría encontrar jamás.
Anansi tomó una tela y se la amarró a la cintura, luego amarró la calabaza y la puso delante suyo, de modo que, al intentar trepar el árbol, la calabaza se lo impedía, de mil maneras trató y trató y trató…
Por el camino venía el hijo menor de Asansi.
“Padre, ¿qué estás haciendo?
“Estoy trepando este árbol con esta calabaza llena de sabiduría”
“Padre, será mejor que pongas la calabaza detrás de ti y no delante, será más fácil trepar el árbol”
Anansi se quedó quieto un buen rato, inmóvil. Luego dijo “¿no es hora de que vayas a casa?”
La pequeña araña se fue a su casa. Anansi entonces cambió el lugar de la calabaza y la colocó detrás de su cintura. Trepó el árbol.
Desde la cima de la montaña habló fuerte, “he recolectado una calabaza llena de sabiduría, aún así mi hijo pequeño es más sabio que yo! ¡tengan su sabiduría de vuelta!
Anansi rompió la calabaza y liberó toda la sabiduría para que se la lleve el viento, el viento así lo hizo, llevó la sabiduría flotando a todos lados. Así es como todo el mundo obtuvo la sabiduría.
Y aquellos que no corrieron para alcanzar un poco, pues… perdónenme por decirlo… son… unos tontos.
Ésta es mi historia que les he contado. Si es dulce, o si no es dulce, llévensela a casa. Y dejen que un poquito de ella regrese a mi.
18/1/12
Palabras Mágicas- de Antonio Rengifo
Palabras mágicas
Al iniciar el juego amoroso mi pareja tomó diligentemente mi sexo, que estaba flácido. Ante esta situación, se me ocurrió musitarle al oído: ya que tienes a Lázaro en tu mano, dime dos palabras mágicas, alusivas al momento; pero, que sean de la Biblia.
Inmediatamente, respondió con el entusiasmo de quien cree haber acertado: SÉSAMO, ¡ÁBRETE!
Sin dejar de sonreír, le advertí: esas palabras mágicas no son de la Biblia; sino del cuento, Alí Babá y los cuarenta ladrones.
Mientras tanto, ella seguía acariciando a Lázaro; pero, aún no despegaba.
Volví a insistir en mi propósito: haz un esfuerzo y recuerda cuáles son esas dos palabras mágicas de la Biblia. Pero, no se acordaba o no había leído la Biblia.
Entonces, me concentré y con toda devoción pronuncié esas palabras mágicas: LÁZARO, ¡LEVÁNTATE¡
En efecto, Lázaro enarboló con brío el gallardete del Dios del Amor.
Moraleja: lea la Biblia
Antonio Rengifo Balarezo
Sociedad Bíblica Los Testículos de Jehová
Lima, 31/10/2011.
15/10/11
III TALLER DE NARRACION Y EXPRESION ORAL
***
Este es un taller para todo el que quiera iniciarse (o seguir explorando) en el universo que nos traen los cuentos de todo el mundo, las leyendas y los mitos, nuestra propia vida. Se trata de ejercitar la palabra que fluye, la voz que sale sin miedo. Se trata también y sobretodo de divertirnos, disfrutar de las maravillas de las historias y navegar por nuestra imaginación.
***
AL FINAL DEL TALLER REALIZAMOS UNA MUESTRA GRATIS PARA LOS AMIGOS (con una reunión previa para prepararnos!)
Los cuentos son como las estrellas en el cielo: incontables.
Y permanecen un tiempo que escapa nuestras mentes.
Cuando uno cuenta una historia, también se cuenta a uno mismo.
Dicen que uno no escoge los cuentos, los cuentos lo escogen a uno…
Llevan dentro un mensaje de sanación, de justicia y una sabiduría ancestral, por eso hasta hoy viejas y lejanas historias que ocurrieron "Hace muuucho tiempo" permanecen en la memoria, vivas, gracias a las generaciones de bocas y oídos que siguen llevando este mensaje de vida y amor para la buena gente que sabe escuchar.
Sumilla del expositor
Briscila Degregori
Actriz y Narradora de Cuentos egresada del Teatro de la Universidad Católica (TUC) y del plan especial de Bachillerato en Educación para el Arte de dicha universidad. Ha trabajado en obras de teatro y espectáculos de cuentos tanto para niños como para público en general. Ha participado en el festival Nacional de Narración Oral “Déjame que te cuente” 2008, 2009 y como invitada nacional en su V versión internacional en el 2010. También representó al Perú en el festival “Primavera de cuentos 2009” en La Habana (Cuba), “Hablapalabra 2010” en cinco estados de México, “Apthapi 2010” en La Paz, (Bolivia), “Cuento Contigo” en Cochabamba (Bolivia) y en el “VI Festival de Narración Oral Zacatecas 2010” en Zacatecas (México). Su repertorio de narraciones consta básicamente de tradición popular universal y peruana.
12/10/11
LEYENDA INUIT
![]() |
| http://dicotomias.webs.com/apps/blog/show/4154252-mitolog-a-inuit |
En el origen de los tiempos
no había diferencia
entre los hombres y los animales.
Todas las criaturas vivían sobre la tierra.
Un hombre podía transformarse en animal
si lo deseaba
y un animal podía convertirse en un ser humano.
No había diferencia alguna.
Las criaturas eran animales a veces, a veces hombres.
Todos hablan el mismo lenguaje.
En aquel tiempo las palabras eran magia
y el espíritu poseía misteriosos poderes.
Una palabra pronunciada al azar
Podía tener extrañas consecuencias.
Cobraba vida súbitamente
y los deseos se realizaban.
Bastaba con expresarlas.
Resulta imposible explicarlo.
Era así, eso es todo.
del libro "Palabras de los Indios" de Michel Piquemal
16/9/11
YO SOY TUSAN - por Briscila Degregori
Yo soy Tusán, nacida en Perú, hija de migrantes chinos.
Así me hablaba Madame aquella noche de año nuevo chino, que ese año tuvo fecha el 3 de febrero. Ella a diferencia del resto de gente que celebraba, había decidido recordar… así me contó un poco acerca de su origen mientras el té jazmín humeaba desde su fina tetera de porcelana.
Me contó que los primeros chinos llegaron al Perú hace 160 años, ellos llenaban el vacío que dejaron los esclavos negros que habían recibido su libertad gracias a Ramón Castilla. "El Perú tiene mucho que agradecer a esos chinos que llegaron para explotar el guano, trabajar la tierra, construir ferrocarriles, servir en las haciendas y demás asuntos de provecho."
El padre de Madame llegó en el año 1929, en barco, viajó en la clase más económica… donde no comía tan sólo podía oler lo que comían los de arriba. Cuando su padre cumplió la edad de cuarenta su tía pensó que era buen momento para que el padre de Madame se case. Consiguió comprometerlo con una joven que vivía en China y al padre le dieron una foto tamaño carnet para que la conociera. El padre de Madame estuvo mudo apenas la vio y así estuvo unos días. Le preguntaron luego que era lo que le pasaba pues la joven no era fea para nada. Él respondió que con esa foto cómo iba a saber si la muchacha no era gorda, bajita, coja o si le faltaba algo… La tía logró que le enviaran una nueva foto; ésta vez la foto era tamaño postal y mostraba a la joven llevando puestos unos tacones, un sombrero y una cartera. Dicen que el padre de Madame al ver la foto, subió las escaleras de tres en tres: ¡Es alta! (era lo único que le importaba).
En un momento de la conversación le pregunté
"Madame, ¿por qué se quedaron tantos chinos en el Perú? ¡Porque acá hay chinos como cancha!" ella me respondió con una sonrisa "Es que acá los chinos encontraron un paraíso pues". La tierra era fértil entonces había trabajo, vieron que podían tener verduras chinas todo el año (pac choy, jolantao, kai lan, kai choy, ngachoi) frutas chinas (lychee o chirimoyita china, kam kuat o naranjita china, long ngan conocido como ojo de dragón). Tenían al Pejesapo que parra ellos era un manjar de los Dioses, y una larga lista de frutos del mar peruano.
Cuando el ya no había más té sonaron de pronto, explosiones de fuegos artificiales festivos celebrando la llegada del año del conejo. Todos celebraban y aplaudían al enorme dragón con cabeza de león que animaba la fiesta. "Son los dragones los que espantan a los malos espíritus.
Después que los presentes se acomodaron en sus asientos los mozos del chifa iniciaron su danza alrededor de las mesas llevando consigo un festín de colores, olores, texturas envueltas de calor y sabor que me trasladaron a toda una sinfonía de sensaciones deliciosas.
La sabrosa fusión de los chinos y los peruanos que hoy regalamos al mundo.
FIN
Cuento escrito para la cena con Ferrán Adrià
privado 5 de septiembre 2011
15 personas
Menú
Butifarra china
Encamotado de langosta
Conchas Jumbo al Tau sí
Cebiche de Lenguado al anzuelo
Camarones Jumbo enteros Tusan
Cangrejos Popeye reventados picantes
Pejesapos enteros al vapor
Cabrito de leche chifero
Tarta de queso y té verde
Chaufa de salchicha china y quinua
EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR
-EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR –
Adaptación del cuento de Hans Christian Andersen
Espectáculo para toda la familia donde se juntan actuación, títeres
de mesa, teatro miniatura y teatro de sombras para hacernos
redescubrir ese divertido cuento clásico.
______________________________ __________
Del 10 de setiembre al 16 de octubre
Sábados y Domingos 4:00pm
Teatro Alianza Francesa de Lima Av. Arequipa 4595, Miraflores
Entradas en venta en Teleticket y en la boletería del teatro
Marie-Eve Lefebvre -993989454-
______________________________Hazte fan de El Cantar del Cárabo página oficial en Facebook y
participa de entradas dobles para esta nueva temporada
http://www.facebook.com/#!/
9/9/11
CABALGANDO SOBRE EL TIGRE. Antología de cuentos de la India y el Tíbet de Ramiro Calle
Para Javier Geiner, gozando en el Dewachen. Qué bueno que compartimos la meditación, el powa y los cuentos!!
Un rey de Bengala convocó a un concurso a todos aquellos que quisiesen aspirar a ganar cien mil rupias si lograban cabalgar unos minutos sobre un tigre. Naturalmente la prueba era peligrosa y echó a muchos para atrás, de modo que, a pesar del elevado premio, sólo se presentaron 3 hombre para apuntarse al certamen, que tendría lugar en una semana. El monarca les aconsejó:
- Preparaos bien durante esta semana. No es fácil cabalgar sobre un furioso tigre. Espero que lo hagáis lo mejor posible y nos ofrezcáis un buen espectáculo. Habrá tres hermosos ejemplares de Bengala, a cual más fiero.
Cada uno de los concursantes siguió su estrategia durante una semana. Uno de los hombres se enteró de cuál era el ejemplar que le correspondía, compró al guardián que lo custodiaba y quedó con él en que le diera una pócima sedante, ingerida la cual, el felino sería manso como un corderillo. Otro hombre acudió todos los días a domar al tigre. Con el látigo, mostró al animal quién era el domador y quién el que debía obedecer. Ambos hombres estaban convencidos de ganar la prueba. El tercer hombre no hizo otra cosa que adiestrarse en métodos y técnicas de concentración, meditación y control del cuerpo y la mente… Y así transcurrió una semana.
Llegó el día del concurso. Todo se dispuso para que el primer participante cabalgase sobre el primero de los tigres. "Será manso como un cordero y ganaré las cien mil rupias", se dijo el hombre en tanto lo colocaban sobre el tigre. A la señal convenida, se dejó libre al animal, cabalgado por el primer concursante. El tigre se revolvió con nerviosismo y el participante se precipitó frente a él. El felino lo tomó entre sus fauces y lo devoró en poco tiempo. ¿Qué había sucedido? El guardián del tigre se había dormido y no proporcionó la pócima al temido animal.
Era el turno para el segundo concursante. La multitud estaba enardecida. El segundo tigre era un ejemplar alto, fornido, espectacular. El hombre que iba a montarlo pensó: "Está tan perfectamente domesticado que me obedecerá como si fuera un gatito casero." Tras la señal, e dejó al tigre con el segundo participante sobre sus lomos. En pocos segundos el hombre cayó al suelo y el tigre se dió un banquete con su cuerpo. ¿Qué había pasado? Sólo un necio cree que puede domesticar a un feroz tigre de bengalí en una semana.
Y llegó el turno de tercer concursante. era el tigre más poderoso y fiero de los tres. El hombre nada pensó, sino se concentró en aquello que iba a hacer y acompasó su respiración. El monarca se dijo: "¡Pobre iluso! Ni un segundo cabalgará sobre el tigre" Soltaron al tigre con el hombre encima. La fiera comenzó a dar bandazos y saltos, pero el jinete mantenía perfectamente su equilibrio. Transcurrieron unos minutos. El hombre se mantenía muy concentrado, dejando que su cuerpo siguiese los movimientos del enfurecido animal. Así cubrió el tiempo necesario para ganar el concurso. sacaron las redes, prendieron al tigre y el hombre recibió las cien mil rupias de recompensa.
Maestro dice: Todo debe comenzar por uno mismo. No hay mayor conquista que la que se consigue sobre uno. Si el jinete está bien adiestrado, ¿qué cabalgadura puede hacerlo caer? Si la mente está bien establecida, ¿qué puede distraerla?
Un rey de Bengala convocó a un concurso a todos aquellos que quisiesen aspirar a ganar cien mil rupias si lograban cabalgar unos minutos sobre un tigre. Naturalmente la prueba era peligrosa y echó a muchos para atrás, de modo que, a pesar del elevado premio, sólo se presentaron 3 hombre para apuntarse al certamen, que tendría lugar en una semana. El monarca les aconsejó:
- Preparaos bien durante esta semana. No es fácil cabalgar sobre un furioso tigre. Espero que lo hagáis lo mejor posible y nos ofrezcáis un buen espectáculo. Habrá tres hermosos ejemplares de Bengala, a cual más fiero.
Cada uno de los concursantes siguió su estrategia durante una semana. Uno de los hombres se enteró de cuál era el ejemplar que le correspondía, compró al guardián que lo custodiaba y quedó con él en que le diera una pócima sedante, ingerida la cual, el felino sería manso como un corderillo. Otro hombre acudió todos los días a domar al tigre. Con el látigo, mostró al animal quién era el domador y quién el que debía obedecer. Ambos hombres estaban convencidos de ganar la prueba. El tercer hombre no hizo otra cosa que adiestrarse en métodos y técnicas de concentración, meditación y control del cuerpo y la mente… Y así transcurrió una semana.
Llegó el día del concurso. Todo se dispuso para que el primer participante cabalgase sobre el primero de los tigres. "Será manso como un cordero y ganaré las cien mil rupias", se dijo el hombre en tanto lo colocaban sobre el tigre. A la señal convenida, se dejó libre al animal, cabalgado por el primer concursante. El tigre se revolvió con nerviosismo y el participante se precipitó frente a él. El felino lo tomó entre sus fauces y lo devoró en poco tiempo. ¿Qué había sucedido? El guardián del tigre se había dormido y no proporcionó la pócima al temido animal.
Era el turno para el segundo concursante. La multitud estaba enardecida. El segundo tigre era un ejemplar alto, fornido, espectacular. El hombre que iba a montarlo pensó: "Está tan perfectamente domesticado que me obedecerá como si fuera un gatito casero." Tras la señal, e dejó al tigre con el segundo participante sobre sus lomos. En pocos segundos el hombre cayó al suelo y el tigre se dió un banquete con su cuerpo. ¿Qué había pasado? Sólo un necio cree que puede domesticar a un feroz tigre de bengalí en una semana.
Y llegó el turno de tercer concursante. era el tigre más poderoso y fiero de los tres. El hombre nada pensó, sino se concentró en aquello que iba a hacer y acompasó su respiración. El monarca se dijo: "¡Pobre iluso! Ni un segundo cabalgará sobre el tigre" Soltaron al tigre con el hombre encima. La fiera comenzó a dar bandazos y saltos, pero el jinete mantenía perfectamente su equilibrio. Transcurrieron unos minutos. El hombre se mantenía muy concentrado, dejando que su cuerpo siguiese los movimientos del enfurecido animal. Así cubrió el tiempo necesario para ganar el concurso. sacaron las redes, prendieron al tigre y el hombre recibió las cien mil rupias de recompensa.
Maestro dice: Todo debe comenzar por uno mismo. No hay mayor conquista que la que se consigue sobre uno. Si el jinete está bien adiestrado, ¿qué cabalgadura puede hacerlo caer? Si la mente está bien establecida, ¿qué puede distraerla?
16/5/11
17/3/11
ENTREVISTA A MARIO VARGAS LLOSA. Perú21.pe 17-03-11
“El sexo se ha vuelto una gimnasia intrascendente”
“Cuatro”. No, no eran dos dados marcando un número que me iba a enviar a una misión arriesgada. Era la hora de mi encuentro con Mario Vargas Llosa, una misión arriesgada pero anhelada, más aún desde que el novelista recibió el Premio Nobel de Literatura. Aquí nuestro diálogo.
ALONSO ALEGRÍA DICE QUE USTED, CON LIBROS Y ESPECTÁCULOS COMO LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE, HA CREADO UN GÉNERO LITERARIO Y QUE ESO ES MÁS IMPORTANTE QUE ESCRIBIR UNA OBRA MAESTRA...
(Ríe). Bueno, no creo que lo que he hecho sea tan original. Contar cuentos es, quizás, la tradición más antigua que existe. Es, incluso, anterior a la literatura. Los seres humanos empezaron a contarse cuentos desde que apareció el lenguaje. Al principio, contar cuentos era una actividad que, seguramente, estaba más vinculada a la religión. Imagino que era una manera de explicarse lo que no entendían y, al mismo tiempo, una manera de pasarla bien, de defenderse de la soledad, del aislamiento, del misterio, de los miedos del mundo…
ERA UNA FORMA DE PROTEGERSE…
Y una forma de cimentar la solidaridad del grupo, de sentirse más parte de una comunidad. Su origen es un misterio, pero lo que sí es seguro –porque no hay pueblo primitivo que no tenga contadores de cuentos; así como no hay pueblo primitivo que no tenga música, danza, poesía– es que el cuentacuentos es un personaje antiquísimo que, al principio, estaba mezclado con el chamán, con el adivinador o con algún personaje religioso. Después, con el paso del tiempo, esta actividad se va independizando. Repito, es la más antigua que existe: de allí nace el teatro, de allí nace la literatura.
Y ES LA PRIMERA FORMA DE REBELDÍA, ¿NO LO CREE?
Por lo menos es la demostración de una inquietud frente al mundo, frente a la naturaleza, frente al misterio infinito que es la vida, que es la realidad. Y una manera de explicarse el mundo es inventando historias que le den un sentido. Al inicio, todo esto tiene unas connotaciones religiosas pero, luego, se va volviendo una actividad laica. Pero, sí, creo que es la demostración de una necesidad muy profunda. Contarnos cuentos es vivir otras vidas, salir de lo que somos, ser otros. Esta es una vocación muy arraigada en el ser humano, en todas las culturas.
¿POR QUÉ ESTE ACTO 'REBELDE’ TAMBIÉN SIGNIFICA UNA MANERA DE SACARNOS DE LA BARBARIE?
Porque la vida en comunidad es algo que demoró mucho en asentarse. Una de las formas como las gentes empezaron a participar, a manifestar un tipo de solidaridad es viviendo en colectividad esas historias que contaban los cuentacuentos. Eso establece un tipo de comunicación, primero, y, luego, una solidaridad entre los seres humanos. Al principio, el individuo está solo, inerme, desconfiando de todo, incluido sus propios semejantes. Creo que una de las formas de la comunicación que va creando la comunidad son aquellas historias que compartimos, que vivimos juntos, a partir de la fantasía que nos transmite, primero, un juglar o un contador de historias y, más tarde, la literatura.
ENTONCES, LA LITERATURA SIGNIFICA UNA ESPECIE DE ACTO CIVILIZATORIO…
Es una actividad que hace avanzar al mundo hacia la civilización. Salir de sí mismo, ser otro, vivir otro tiempo de experiencias es una manera de descubrir que el mundo está mal hecho, que el mundo es insuficiente para aplacar todo los anhelos, deseos, apetitos que tenemos. Y esta es una manera de aplacarlos de una manera ficticia, figurada. Cuando uno escucha algo que nos conmueve pasa a ser el personaje de esa historia y empieza a vivir vidas distintas. De esto nace una actitud de crítica, de insatisfacción frente al mundo: ese es el motor del progreso, de la civilización, del cambio.
USTED TAMBIÉN HABLA DEL EROTISMO COMO OTRO ELEMENTO QUE NOS SACA DE ESTA ANIMALIDAD PRIMIGENIA…
Desde luego. ¿Qué cosa es el erotismo? Es la sublimación de un acto –que, en su origen, es puramente instintivo y animal: el desfogue de una necesidad sexual– mediante la creación de ritos, de rituales, de una misansen que, generalmente, extrae sus imágenes de la literatura, de las artes. El erotismo no existe en los pueblos primitivos, aparece en un nivel elaborado, desarrollado de la cultura. El arte provee de imágenes, de ritos, que van enriqueciendo el acto del amor y lo van humanizando, añadiéndole a la pura necesidad instintiva de desfogar un deseo, una especie de teatralidad, de ritual donde la cosa puramente animal se enriquece, se va sublimando, espiritualizando, y se va convirtiendo, poco a poco, en una creación de tipo artístico. Esto es el erotismo, el añadido que la cultura, la civilización y las artes le dan al acto del amor, convirtiéndolo en una especie de representación.
CURIOSAMENTE, EN ESTA ÉPOCA 'CIVILIZADA’ HAY UNA BANALIZACIÓN DEL EROTISMO…
Claro. Estamos cerrando un círculo y regresando a la barbarie por exceso de comprensión y tolerancia (ríe). Hombre, una de las características del erotismo ha sido la privacidad, el hecho de que encierre una cierta transgresión: el erotismo atraviesa la 'formalidad’. Ahora, cuando se pierden los tabúes y las prevenciones que daban un ingrediente fundamental a la actividad erótica –el riesgo–, el sexo se banaliza y se vuelve una gimnasia intrascendente, una especie de deporte, de juego. Por una parte, sí, significa una mayor libertad, pero, al mismo tiempo, se pierde todo ese ritual, esa privacidad y esa sensación de riesgo que le daba al erotismo un rasgo muy peculiar. En nuestro tiempo, el erotismo se ha frivolizado.
¿CUÁLES SON LAS REGLAS QUE IMPONE EL EROTISMO?
El erotismo establece unas reglas de acuerdo a un pacto o contrato. Una pareja o un grupo instituyen unos ciertos códigos que, si son aceptados libremente por todos, deben ser respetados por los demás. Pero, para eso, es fundamental la privacidad. En el amor, tú no puedes establecer unos códigos o unos cánones que sean válidos para todo el mundo, porque en el erotismo se manifiesta profundamente la individualidad: lo que a uno estimula a otro lo puede aburrir o adormecer. Eso pertenece al dominio de lo privado, donde caben todas las variantes habidas y por haber.
ESTOS DÍAS ESCRIBE LA CIVILIZACIÓN DEL ESPECTÁCULO DONDE CRITICA EL MUNDO DE NUESTROS DÍAS. ¿NO SERÁ ACASO EL CANTO DE CISNE DE UN HOMBRE DEL SIGLO XX QUE NO ENTIENDE CÓMO FUNCIONA EL MUNDO DE NUESTROS DÍAS?
Yo entiendo cómo funciona el mundo hoy. Pero, creo que la desaparición de las formas afecta profundamente a la civilización. Así como la literatura, las artes son, fundamentalmente, forma. Cuando las formas empiezan a perderse y desaparece el respeto a ellas, no solo desaparece la formalidad sino, también, unos contenidos. Esto un escritor lo entiende muy bien porque, si uno escribe, sabe que todo depende –el fracaso o el éxito de una historia o de un poema– de la forma. En la vida contemporánea está desapareciendo el respeto a las formas a partir de una consideración que me parece falsa: su abolición incrementa la libertad. Por ejemplo, en una sociedad moderna si desaparece la legalidad –y la legalidad es el respeto de las formas– lo que viene no es la anarquía sino la barbarie. Bueno, yo creo que en las distintas manifestaciones de la creatividad humana y en las distintas instituciones pasa lo mismo. Hombre, las formas pueden cambiar, evolucionar –y eso es la civilización– pero creo que en nuestra época hemos dado un paso que va, peligrosamente, más allá.
Y ESE PASO MÁS ALLÁ LO ESTÁN DANDO LAS ÉLITES…
Sucede en ciertos enclaves, que son aparentemente los más avanzados. Allí las formas están desapareciendo, y lo que las sustituyen es una especie de hastío, de anomia respecto a cosas que antes exaltaban tremendamente la vida. Por ejemplo, el amor se ha deteriorado mucho por la desaparición de los rituales, que se han ido reduciendo hasta convertirlo en una actividad cada vez menos importante en la vida de las personas. Y esto sucede, curiosamente, en las sociedades más avanzadas, donde hay mayor comprensión y tolerancia hacia las distintas formas del amor. Paradójicamente esto, que parece haber sido una conquista en el campo de la libertad, en otro campo –el del placer– ha significado un empobrecimiento. En fin, es un tema muy complejo, que hay que desarrollar con mucho cuidado, con mucha prudencia, pero tiene que ver con 'la civilización del espectáculo’.
BORGES DECÍA: “LA GLORIA ES UNA INCOMPRENSIÓN; QUIZÁS, LA PEOR”.
(Ríe). La gloria obedece a razones que son muy circunstanciales. Hay tantas gentes 'gloriosas’ que vivieron una gloria que no resistió una generación. Una de las cosas más interesantes que escuché en mi vida me ocurrió en Cambridge. Un gran hispanista inglés dio una conferencia absolutamente maravillosa: 'Los bestseller en el tiempo del Quijote’. Allí comparaba –haciendo estudios de tirajes, de testimonios de época– lo que había ocurrido con el Quijote y con algunas obras contemporáneas. Para mi gran sorpresa, el Quijote fue una de las obras menos exitosas de su tiempo, al menos durante sus primeros años. Los contemporáneos de Cervantes, con muy pocas excepciones, no distinguieron el Quijote de otros textos, libros que hoy nadie lee salvo los eruditos. Fíjese, quién iba a decir por aquella época que, años después, Miguel de Cervantes iba a ser considerado el creador más importante de la lengua española. Esto nos da una idea de lo efímera que puede ser la gloria.
CONVERSACIÓN EN LA CATEDRAL VA A SUPERAR LA PRUEBA DEL TIEMPO.
Ojalá, toquemos madera (y, riendo, da unos golpes sobre la mesa).
(En esta foto tengo casi 8 meses de embarazo! Conté cuentos en el cumpleaños de la nieta de MVLL quien amablemente aceptó tomarse esta foto. Me preguntó curioso…"siempre cuentas cuentos?")
Gracias Kiko por pasarme la voz de esta entrevista.
25/2/11
Katip, la Rata, enseña a dar a luz a la mujer Aguaruna
Antes las mujeres aguarunas y huambisas ignoraban la forma de dar a luz. No sabían tener un hijo como las mujeres de hoy en día. Cuando ya estaban bastante gordas, más o menos al séptimo mes de embarazo, los hombres le hacían un corte en el vientre y les sacaban la criatura. Muchas mujeres morían así por causa de infecciones. Y por eso, los hombres eran los que criaban y amamantaban a los bebés aguaruna y huambisas. Los hombres de aquellos tiempos tenían los pechos muy desarrollados.
Una vez, en los tiempos atrás, un hombre tenía su señora. Cuando notó que su señora estaba bien embarazada, el hombre con una astilla de bambú o guayaquil le rajó la barriga y le sacó la criatura. Su mujer, sangrando y sangrando, murió. Antiguamente, el hombre, si veía que la criatura recién nacida era varón, en ocasiones ahí mismo lo mataba. Y si era mujercita, él mismo la criaba y le daba de mamar con su propio pecho. Aquella vez nació una mujercita.
Cuando esta niñita se fue haciendo grande, su mismo padre la hizo quedar embarazada. Al calcular que era el tiempo oportuno le abrió el vientre y sacó al nuevo bebé. Como era varoncito, ésta vez lo mató. Como se quedó sin hijo y sin mujer, pronto jaló otra mujer de un caserío cercano y se la llevó a su casa.
Al poco tiempo su nueva señora quedó también embarazada. Empezaba a sentir los dolores del parto y estaba muy apenada porque se acercaba el dia de dar a luz y sabía que su marido iba a sacarle la criatura rajándole la barriga. Su marido le había dicho:
-vete a la chacra a sacar maní mientras yo voy al bosque a cazar algún animal. Cuando regrese de montear cortaré tu barriga para sacarte el hijo.
La mujer se fue entristecida a la chacra y se puso a sacar la cosecha de maní. Cuando estaba así preocupada y llorosa, llegó a la chacra Katíp, la rata, con todas sus crías alrededor. La rata decía a sus hijitos:
-saquen ese maní.
Y los ratoncitos sacaban ese maní. Y cuando estaban así sacando, Katíp escuchó que la mujer aguaruna lloraba desconsolada y angustiada. Katíp, la rata le preguntó:
- mujer, ¿por qué lloras?
Y la mujer le contestó:
-porque cuando regrese a mi casa mi marido me va a rajar la barriga para sacarme al bebé y voy a morir. Porque yo no sé tener un hijo.
Y Katíp le respondió:
-¿Cómo es posible que no puedas tener tu bebé siendo tremenda mujer? ¿cómo siendo yo tan pequeñita sé tener bebés sin dificultad? Yo te enseñaré a dar a luz sin mayores fatigas, pero a cambio tú regálame toda la cosecha de maní de tu chacra.
La mujer dejó de llorar y rogó a Katíp que le enseñase a tener hijos. Pero Katíp le explicó:
- mira, busca primero a Utu, el cuy hembra y dile que te enseñe a dar a luz. Si Utu te enseña, al nacer tus hijos rápido se pondrán de pie y podrán caminar en seguida.
La mujer buscó a Utu y la encontró que estaba atareada en comer yuca de una chacra. La mujer le suplicó:
-¡hermana! ¡Enséñame a tener hijo!
Pero cuentan los viejos aguarunas y huambisas, que Utu, entretenida en comer yuca y por pereza, no quiso atender a la mujer.
La mujer regresó a su chacra de maní y le contó a Katíp que Utu, el cuy, no había querido ayudarle. Entonces Katíp le dijo:
- No te preocupes, te voy a enseñar.
La mujer regaló abundante maní a Katíp para sus crías y Katíp empezó a enseñar a la mujer cómo tenía que hacer para dar a luz sin dificultad:
- Mira, en primer lugar hinca dos palos en el suelo y en ellos colocas un travesaño arriba. En el suelo extiendes hojas de plátano. Luego te agarras con tus dos manos al travesaño y te cuelgas con las rodillas en el suelo, las piernas bien abiertas.
La mujer iba haciendo lo que Katíp, la rata, le explicaba. La mujer se agarró del palo atravesado y se colgó poniéndose de rodillas con las piernas lo más abiertas posible. Katíp siguió enseñando:
- Ahora vas a respirar fuerte y despacio.
Y mientras la mujer respiraba profundamente, Katíp apretó su barriga y la mujer dio a luz sin dificultad cayendo la criatura sobre las hojas de plátano.
La mujer estaba contentísima. Casi sin ningún dolor había dado a luz a su hijo. Katíp también le enseñó a botar la placenta:
- para botar la placenta se introduce una ramita de yuca por la nariz para provocar el estornudo.
Y diciendo esto Katíp metió una ramita de yuca por la nariz de la mujer. La mujer estornudó fuerte y en ese momento de desprendió la placenta y cayó sobre las hojas de plátano.
La mujer bien alegre, con su hijito en brazos, agradeció a Katíp su ayuda y sus enseñanzas y se dirigió a su casa. Allí ya le estaba esperando su marido con el cuchillo de bambú preparado para cortarle la barriga.
Cuando el marido vio que llegaba la mujer con el bebé en los brazos se molestó enormemente y lo habló así a su mujer:
- ¡ahora críalo tú misma!
Diciendo así, el hombre se cortó los pechos y se los tiró a su mujer. Un pecho le dio a la mujer delante y otro en su espalda. Pero después también se lo colocó delante de la mujer y desde aquél día las mujeres tienen los pechos desarrollados y pueden dar de mamar a sus hijos.
Así como las mujeres aprendieron a antiguamente a dar a luz a sus hijos y a ser madres.
Y cuentan también los viejos del caserío, que si Utu, el cuy hembra, hubiese enseñado a aquella mujer a dar a luz cuando se lo pidió, los niños al nacer se pondrían de pie enseguida y rápido aprenderían a caminar, pero como, por pereza, Utu no quiso enseñar a la mujer, ahora las criaturas tienen que esperar más de un año para poder caminar.
Mitos e historias aguarunas – Mitos de origen
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