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26/5/10

EL HACEDOR DE LLUVIAS

Cierto pueblo sufrió durante cinco años consecutivos una terrible sequía. A pesar de que la comunidad solicitó en varias ocasiones los servicios de famosos hacedores de lluvia, ninguno logró solucionar el problema. En un último y desesperado intento, los ciudadanos del pueblo decidieron pedir ayuda a un famoso Hacedor de lluvia de un lejano país. Cuando este llegó al pueblo, alzo su tienda de campaña, entro en ella y desapareció durante cuatro días. Al quinto día, la anhelada lluvia empezó, a caer con abundancia regando la tierra agotada por la sequía. Sin dar credito a sus ojos, los habitantes del pueblo preguntaron al Hacedor de lluvia como había logrado obrar semejante milagro.
--El merito no es mio --replicó el Hacedor modestamente-. Yo no he hecho nada.
Ante aquella desconcertante respuesta, la gente del pueblo exclamó:
Es imposible! Cuatro días despues de tu llegada empezó a llover.
-Lo primero que advertí al llegar --explico el Hacedor--
 es que vuestro pueblo no vivía en armonía con el cielo.
 Tras Armonizar mi ser  con el poder Divino durante
Cuatro días el Cielo os obsequió con su agua de lluvia

13/5/10

EL APRENDIZAJE AMOROSO de Laëtitia Bourget y Emmanuelle Houdart


Había una vez, en u país lejano, una hermosa y encantadora princesa que esperaba a su príncipe azul... y un valiente príncipe que buscaba a la princesa de sus sueños. Después de superar las pruebas más insuperables, el príncipe y la princesa por fin se encontraron. desde la primera mirada supieron que eran el uno para el otro y que nada podía separarlos. Fueron felices y tuvieron muchos hijos.

¿Y...?

Luego tuvieron un palacio donde podían hacer lo que querían. Nadie los regañaba: podían comer dulces todo el día, quedarse en cama hasta medio día, escuchar cuentos hasta bien entrada la noche e invitar a sus amigos a cantar, bailar y divertirse como enanos.

Y descubrieron cosas juntos.

Sí, pero...

¿Cómo eligieron el color del palacio sin discutir?
¿Cómo decidieron el lugar de las cosas?
¿Y qué pasaba cuando sólo quedaba una bola de su helado favorito?
¿O cuando no se ponían de acuerdo en el nombre que pondrían a sus hijos? 

¿Cómo podía el príncipe seguir siendo azul si roncaba en la noche?
Y la princesa, ¿cómo podía ser hermosa si le salían horribles granos en la cara?

¿O cuando los zapatos del príncipe olían a queso?
¿Y cuando a la princesa se le escapaba un ruidoso aroma a pesar de todos sus esfuerzos por contenerlo?

Y además...

¿Cómo hacía la princesa para no sentirse sola cuando el príncipe se iba muy lejos para combatir monstruos?
¿Y cuando él no advertía que ella se había puesto guapa sólo para él?
¿Cuando él se encerraba en las caballerizas con sus amigos para hablar "cosas de hombres"?

Y el príncipe, ¿cómo hacía para permanecer valiente y gallardo cuando la princesa bailaba con otro?
¿Cuando ella no prestaba atención a sus hazañas?
¿O cuando susurraba y se reía con sus amigas mientras lo miraban?
¿Cuando le decía cosas feas o que no lo quería? Aunque no era cierto nada de eso. 

¿Cómo pudieron seguir amándose después de todo?

Será porque crecieron.

5/5/10

IDEARIO POLÍTICO por Don Tacho, el cuentero mayor.

*Texto extraído del diario El Norte, de la ciudad de Monterrey, México.

En nuestro partido político
cumplimos lo que prometemos.
Sólo los necios pueden creer que
no luchamos contra la corrupción.
Porque si hay algo seguro para nosotros es que
la honestidad y la transparencia
son fundamentales para alcanzar
nuestros ideales.
Demostraremos que es una gran estupidez creer que
las mafias seguirán formando parte del gobierno como en otros tiempos.
Aseguramos in resquicio de duda que
la justicia social será el fin principal de nuestro accionar.
Pese a eso, todavía hay idiotas que fantasean que
se pueda seguir gobernando con las mañas de la vieja política.
Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que
se acaben las jubilaciones de privilegio y los negociados.
No permitiremos de ningún modo que
nuestros niños mueran de hambre. Cumpliremos nuestro propósitos aunque
los recursos económicos se hayan agotado.
Ejerceremos el poder hasta que
comprendan desde ahora que
somo "la nueva política"

Si usted se entusiasmó con este discurso, reléalo nuevamente de abajo hacia arriba, renglón por renglón. Así comprenderá su verdadero significado.

31/3/10

Cuento Sufí


LA PRINCESA OBSTINADA

Había una vez un Rey que creía que lo que le habían enseñado y lo que él pensaba era lo correcto. Era un hombre justo en muchos aspectos, pero era un hombre limitado para ver más allá de sus ideas.

Un día reunió a sus tres hijas y les dijo:
- “Todo cuanto poseo es vuestro, o lo será. A través de mi obtuvisteis la vida y es mi voluntad la que determina vuestro futuro y por tanto vuestro destino”.

Obedientemente y muy convencidas de esa verdad, sus dos hijas mayores acataron el decreto de su padre.

La tercera hija, no obstante dijo:
- “A pesar de que mi posición me obliga a ser obediente a las leyes, no puedo creer que el destino de mi vida dependa siempre de tu voluntad”

El Rey no pudiendo dar crédito a lo que estaba escuchando, de labios de su propia hija le dijo, muy enojado:
- “Eso lo veremos jovencita”

El Rey ordenó que se la encerrara en una pequeña celda, donde languideció durante años. Mientras tanto, el Rey y sus dos hijas obedientes dilapidaron libremente las riquezas que de otro modo hubieran sido gastadas por ella.

Los habitantes del país, enterados de la situación de su princesa se decían unos a otros:
- “Debe de haber hecho o dicho algo realmente grave, para que un monarca tan sabio y justo, al que no encontramos falta, trate así a su propia sangre”

Claro que ellos no sabían la necesidad que tenía el Rey de sentirse un hombre justo ante todos las cosas.

Aquella noche al Rey no le resultó fácil abandonarse a su reposo. Estaba intranquilo por la decisión tomada y reflexionaba sobre los hechos demostrándose una y otra vez que él tenía razón:

- “Esta joven está en prisión no por su propia voluntad sino por la mía. Esto prueba, de modo suficiente, para cualquier mente lógica que es mi voluntad y no la de ella la que determina su destino”

Hasta que finalmente abatido por el cansancio se quedo dormido

Por la mañana el Rey despertó con la idea de ir a visitar a su hija a la celda donde estaba encerrada. Quería persuadirla para que cambiase de idea, pero la joven aunque pálida y debilitada por su encierro rehusó a cambiar de actitud.

Finalmente la paciencia del Rey llego a su límite:
- Hija mía tu continuo desafío solo logrará enojarme aun más y además aparentemente debilitará mis derechos y mi autoridad. Ya el pueblo comienza a murmurar. Podría matarte y acabar de una vez con todo esto pero da gracias a que soy un hombre misericordioso….por lo tanto, he decidido que para que no me crees más problemas te destierro a un desierto que linda con mi territorio. Es un desierto poblado por bestias salvajes, excéntricos y proscritos incapaces de sobrevivir en nuestra sociedad racional.
- Allí pronto descubrirás si puedes llevar otra vida que no sea la de tu familia, y si lo logras, tú verás si la prefieres a la nuestra.

La orden del rey fue rápidamente acatada y la princesa fue conducida a la frontera del país donde fue puesta en libertad.

La princesa se encontró en un territorio salvaje que guardaba poca semejanza con el ambiente protector en el que ella se había criado. Pero pronto se dio cuenta que una cueva podía servir de casa, que los frutas provenían tanto de los árboles, como de los platos de oro y que el calor provenía del sol. Este desierto tenía un clima y una forma de existir propia.

Después de un tiempo ella se había organizado tan bien su vida que tenía agua de los manantiales, vegetales de la tierra y fuego de un árbol ardiendo sin llama.

- “He aquí un lugar cuyos elementos se integran formando una unidad pero ni individual ni colectivamente obedecen a las órdenes de mi padre.” – pensaba la joven.

Un día un viajante perdido – casualmente un hombre de gran riqueza y muy guapo – se encontró con la princesa exiliada y se enamoró de ella y la llevo a su país donde se casaron.

Después de un tiempo, ambos decidieron volver al desierto donde se habían conocido y construyeron una enorme y próspera ciudad. Allí su sabiduría, sus recursos se expresaron plenamente y los excéntricos, muchos de ellos considerados locos, armonizaron completa y provechosamente con esta vida de múltiples facetas.

La ciudad y la campiña que la rodeaban se hicieron famosas por todo el mundo. Y por decisión unánime del pueblo la princesa y su esposo fueron elegidos los monarcas de este nuevo e ideal Reino, que pronto eclipsó en poder y belleza al del padre de la princesa.

El Rey escuchó hablar de aquel extraño lugar surgido del desierto, donde él había exiliado a gente de su reino que despreciaba, y a su hija.

Muchas sensaciones de curiosidad, temor, celos y envidia se debatían en su interior.

El Rey decidió visitar aquel lugar extraño y misterioso del que tanto le habían hablado. Todo se dispuso para realizar el largo viaje que duró 7 días y sus 7 noches.

Cuando llegó aquel país, fue recibido en el salón del trono, donde la joven pareja estaba sentada. El Rey se inclinó ante sus majestades y al levantar la cabeza, pudo reconocer la mirada de su hija, que le susurro al oído estas palabras llenas de amor y entendimiento:

- “Ya ves Padre como cada hombre y cada mujer tiene su propio destino y su propia elección”.

texto enviado por Carlos Ansotegui, cuentero español.

ENTREVISTA A UN TUAREG. Enviado por Frida Luna


(Una bonita entrevista a un Tuareg realizada por VÍCTOR-M. AMELA a: MOUSSA AG ASSARID)

- No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...! Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo


- ¡Qué turbante tan hermoso...!


- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.


- Es de un azul bellísimo...


- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...


- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?


- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color
del mundo.


- ¿Por qué?


- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.


- ¿Quiénes son los tuareg?


- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.


- ¿Cuántos son?


- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas.


Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.


- ¿A qué se dedican?


- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...


- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?


- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.


- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?


- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!


- ¿Sí? No parece muy estimulante. ..


- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.


- Saber eso es valioso, sin duda...


- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!


- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?


- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!


- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?


- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...


- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...


- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.


- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?


- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...


- ¿Tanto como eso?


- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.


- ¿Qué pasó con su familia?


- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba ayudándome...


- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?


- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...


-Y lo logró.


- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.


- ¡Un Tuareg en la universidad. ..!


- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra. Aquí, por la noche, miráis la tele. Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?


- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!


- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.


- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...

-Fascinante, desde luego...


- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...


- Qué paz...


- Aquí tenéis relo… allí tenemos tiempo.

Esta entrevista me fue enviada por Frida Luna, peruana radicada en Monterrey, Mexico.

6/2/10

¿Quiénes son los salvajes?

Los pemónes de la gran sabana llaman al roció:
Chirike-yeetakuú
Que significa, saliva de la estrellas

A las lágrimas:
Enú-parupué
Que quiere decir, guarapo de los ojos

Al corazón:
Yewán-enapué
Que significa, semilla del vientre

Los waraos del delta Orinoco le dicen:
Mejo-koji
que significa, El sol del pecho

Para decir amigo dicen:
ma-jo karaisa
Mi otro corazón

Para decir olvidar dicen:
Emonikitane
Que quiere decir, perdonar

Los muy tontos no saben lo que dicen

Para decir tierra, dicen: madre

Para decir madre, dicen: ternura

Para decir ternura, dicen: entrega

Tienen tal confusión de sentimientos
Que con toda razón,
Las buenas personas que somos
Los llamamos salvajes.

13/1/10

LEYENDA DE NAYLAMP




Dicen los naturales de Lambayeque, que en tiempos muy antiguos que no saben numerarlos, vino de la parte septentrional de este Perú, con gran flota de balsas, un hombre de mucho valor y calidad llamado Naymlap que traía consigo muchas concubinas, mas la mujer principal dícese haberse llamado Ceterni.Este señor Naymlap con todo su séquito vino a asentarse y tomar tierra en la boca de un río (ahora llamado Faquisllanga) y habiendo dejado allí sus balsas, entraron en tierra adentro, deseosos de hacer asiento en ella, y habiendo andado por espacio de media legua, fabricaron unos palacios a su manera, a los que llamaron Chot, y en esta casa y palacios pusieron con devoción bárbara un ídolo que consigo traían a semejanza en el rostro de su mismo caudillo (labrado en una piedra verde), a quien llamaron Llampayec (que quiere decir figura y estatua de Naymlap).


Trajo en su compañía mucha gente, que como capitán y caudillo lo venían siguiendo, más los que entre ellos tenían más valor eran sus oficiales que fueron cuarenta.



Habiendo vivido, esta gente, muchos años en paz y quietud, y habiendo tenido su señor y caudillo muchos hijos, vino el tiempo de su muerte, y a fin de que no entendiesen sus vasallos que la muerte tenía jurisdicción sobre él, lo sepultaron escondidamente en el mismo aposento donde había vivido y publicaron por toda la tierra que él, por su misma virtud, había tomado alas y había desaparecido.


Fue tanto los que sintieron su ausencia, aquellos que en su venida lo había seguido, que aunque tenían ya gran copia de hijos y nietos, y estaban muy apasionados en la tierra fértil, lo desampararon todo y sin tiento ni guía salieron a buscarlo por todas partes, y así no quedó por entonces en la tierra más que los nacidos en ella, que no era poca cantidad.


Quedó con el imperio y a mando del muerto Naylamp, su hijo mayor Cium el cual se casó con una moza con quien tuvo doce hijos varones, cada uno de los cuales fue padre de una copiosa familia.


Habiendo vivido y señoreado muchos años, Cium, se metió en una bóveda bajo tierra y allí se dejó morir (todo ello a fin de que su posterioridad lo tuviese por inmortal y divino).


Durante la vida de Cium, se apartaron sus hijos a hacer principio de nuevas familias y poblaciones, llevándose consigo mucha gente.


A la muerte de Cium, le sucedieron 8 gobernantes, siendo el último de ellos Fempellec, quien fue el último y más desdichado de esta generación, porque puso pensamiento en mudar a otra parte aquella Guaca o ídolo que Naylamp había instalado en el asiento de Chot.


Andando y probando en este intento, no pudo salir con él y a deshora se le apareció el demonio en forma y figura de hermosa mujer, y tanta fue la falacia del demonio y tan poca la continencia de Fempellec, que durmió con ella. Acabado de perpetuar ayuntamiento tan nefando, comenzó a llover (cosa que jamás habían visto en estos llanos) y duró este diluvio treinta días, a los cuales sucedió un año de mucha esterilidad y hambre, pues, como a los sacerdotes de sus ídolos les fuese notorio el delito cometido, decidieron tomar venganza (olvidados de la fidelidad de los vasallos), aprendieron a Fempellec y atado de manos y pies, lo echaron en lo profundo del mar, y así con él se acabó la línea y descendencia de estos señores naturales de Lambayeque, así llamado por aquella Guaca (o ídolo) que Naymlap trajo consigo, a quien llamaron Llampayec.


Fuente: Lambayeque, 8° edición, Eddy Montoya Peralta. Rodado por Fernando Angulo El Croma