Cuentos, cuentos y más cuentos, para colgarlos para robarlos, para que rueden, para que rueden...

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6/11/10

Joaninha - por Lorena Best


Ayer llegó a 37 grados!
De un día para otro!!! Intenso….sudoroso, caliente, caliente…ya no importa estar sudado, con la ropa pegada, con esos rastros negros de sudor y hollín en la ropa, en los brazos….
Llegué a casa
Disfrutando esta casa que ya dejo…de la que me despido…..está difícil me ha encantado vivir acá …sin embargo el pasaje para bahia está comprado, el dinero ya puesto en otras cosas y así así como están las cosas…
Optar…
O me quedo
O viajo

De nuevo las alas….viajo!!!! ya a la vuelta me las arreglo….
Vivir sola acá es un sueño…una delicia! Sin embargo, es insostenible, económicamente insostenible….solo lo fue por un tiempo y con deudas enormes…. Bueno no enormes, sino permanentes…je!
Llegará otro tiempo,
El tiempo de armar una casa por mí misma….
Finalmente esta es una casa alquilada, prestada…un día, pronto, se llevarán todo….y pintarán la pared color berenjena de blanco….o la rasparan, para que deje de ser berenjena….no habrán más banquitos ceremoniales enanos….
Ni la hamaca..la hamaca!!!

Anoche llegué y me tiré en la hamaca…..primero fui dejando la ropa en el camino…despegándomela….

Agua agua agua
Un libro que me está interesando y caí en la lectura…
Casi sin aire….la noche joven pesaba
Solo entraba calor y mi piel enmelada…pero leyendo…..poca luz…mucho calor….

Cuando me cansé
Sucedió lo inusitado….
La primera vez….o la primera que tengo recuerdo….

Era poca la luz….

Miré el suelo para apoyarme y levantarme de la hamaca
Y frente a mí ella
Redondita
Caminando veloz con sus patitas de pelitos…patitas invisibles y veloces….

En el piso varias cosas…libros…me gusta tirarme al piso con ellos…luego levantarlos…así todos los días….

Ella redondita como una arveja
No verde, sino roja….
Una mariquita!!! Joaninha! Vaquita de santo antonio!

demasiada belleza....me tiré al piso con cuidado y la seguí la seguí con la mirada….le ponía hojitas como obstáculo…las pasaba…de pronto paraba ..se frotaba y se abrían sus alas rojas, negras por dentro…ella se abría en dos, para cambiar de dirección y seguir veloz
A veces me miraba con sus ojotes blancos….

Espere que confíe en mí…
Solo con los ojos a su altura

Empezó a subir por el cable de la lámpara….temí que llegase al foco….incendiada por el calor

Hice una concha con las manos….demoró, más finalmente me recorrió…las manos, el canto de la mano, el brazo y yo trasladándola de un brazo al otro…..intenté ser suave y llevarla a que sea feliz en las plantas…mientras me caminaba..me tropecé (casí me vuelo el dedo chiquito del pie!!) sangrando…la llevé a las plantas…la deposité y le encantó……

El dedo bien, solo un pedazo medio salido, pero que soldará esta tarde……escandaloso, como todo lo que tiene que ver con los dedos…..

Rojita rojita…con pocos puntitos negros….

Ayer mismo, no resistí me compré un corte de tela rojo con puntitos negros…para hacerme un vestido divertido y coqueto…escotado y de falda volante…para usar con tacos y lentes oscuros gigantes….con bolsita chiquita….de mano….con el pelo levantado y divertirse de la vida con una ropa así al sol…..

Hoy amaneció con lluvia fina…
Hoy saldré a la calle a recordar con pétalos rojos….marcando el camino….
Ahora paró de llover
El sol quiere salir….
Aguardo mirando a los ojos de la mujer tierra…pachamama roja, madre de las papas….
Ella me dirá si quiere que salga a recordar a sus hijos

gracias Lorena, eres mi gran amiga.

23/10/10

Taller de Narración Oral


Sumilla del expositor

Briscila Degregori

Actriz y Narradora de Cuentos egresada del Teatro de la Universidad Católica (TUC) y del plan especial de Bachillerato en Educación para el Arte de dicha universidad. Ha trabajado en obras de teatro y espectáculos de cuentos tanto para niños como para público en general. Ha participado en el festival Nacional de Narración Oral “Déjame que te cuente” 2008, 2009 y como invitada nacional en su V versión internacional en el 2010. También representó al Perú en el festival “Primavera de cuentos 2009” en La Habana (Cuba), “Hablapalabra 2010” en cinco estados de México, “Apthapi 2010” en La Paz, (Bolivia), “Cuento Contigo” en Cochabamba (Bolivia) y en el “VI Festival de Narración Oral Zacatecas 2010” en Zacatecas (México). Su repertorio de narraciones consta básicamente de tradición popular universal y peruana.



El decálogo del narrador oral



1. Créete el mejor contador del mundo
Y esto es tan cierto como cuando tus padres decían con la boca llena que eras el niño o la niña más guapo y listo del planeta. Cuando tu hijo, tus alumnos, tus amigos, o el público te pidan que les cuentes un cuento es porque les gusta oírte narrar.

2. Lee y lee mucho
La lectura te enriquecerá  de ideas. Ampliará tu imaginación y tu vocabulario. Lee cuentos, novelas, artículos, ensayos. Devora todo lo que caiga en tus manos hasta el empacho. Tendrás suficiente material para contar. Y no olvides al final nombrar al autor del cuento. Recuerda que el cuentacuentos hace también una función importante como animador a la lectura.

3. El ridículo no existe
Forma parte de los miedos internos y nos impide avanzar. Deshazte de él. Lo peor que te puede suceder es no llegar a compartir el cuento con nosotros. El ridículo es una actitud social: pasearse desnudo por la calle puede hacernos sentir ridículos ante la mirada de otros, en cambio en las tribus amazónicas lo extraño es ir vestido.

4. Disfruta el cuento
Si te entra risa, ríete a carcajadas. Si te apetece llorar, hazlo. La relajación del cuerpo comienza cuando dejamos que las emociones afloren.

5. Habla con el cuerpo
Utiliza el cuerpo para expresarte. No solo las palabras dan información, también los gestos hablan por ti. El primer artista que hizo pantomima, en el año 240 a.C., fue el griego Livius Andronicus. Según cuenta la leyenda recurrió al gesto para dar a conocer sus poemas al perder la voz tras numerosas representaciones. Con el cuerpo se puede dibujar en el aire una ola de mar, expresar misterio levantando las cejas, ralentizar una escena con movimientos lentos de las piernas, hacer un interrogante ladeando la cabeza. Y todo ello sin dejar de mirar a los ojos del oyente. Ten en cuenta que se desconfía de la persona que no nos mira a los ojos, y hasta sentimos que cuando dejan de mirarnos no nos escuchan. De ahí que a menudo oigamos eso de “mírame a los ojos cuando te hablo”.

6. Utiliza un lenguaje sencillo y coloquial
Narrar es un acto de comunicación. Cuanto más natural sea tu lenguaje mejor y más rápido se adentrarán en el cuento. Antonio Machado cuenta una anécdota que le ocurrió a Juan de Mairena en su clase de Retórica y Poética cuando pidió a un alumno que escribiera en la pizarra la frase “Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa”. El alumno escribió lo que le dictó. Luego Mairena le pidió que escribiera eso mismo en lenguaje poético. El alumno, después de meditar, escribió: “Lo que pasa en la calle”. Mairena contestó: “No está mal”.

7. No lo digas, muéstralo
De nada sirve describir a Caperucita roja como una niña que vivía en un pueblo. Decir que vivía en un pueblo, es lo mismo que decir que alguien vivía allí. Las palabras genéricas, intangibles del tipo allí, pueblo, niña, amor, vida, gozo, tristeza, no muestran. Para que los cuentos funcionen hay que crear con palabras una imagen que el oyente pueda fotografiar en su mente. Gabriel García Márquez podía haber comenzado Cien años de soledad diciendo que Macondo era el pueblo de Aureliano. Pero como pueblos y Aurelianos hay muchos, García Márquez no se conformó con decirlo, sino que lo mostró: «Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos».

8. Mastica las palabras
No te aceleres al narrar, tómate tu tiempo. Respira. Haz pausas. Pronuncia de forma clara las sílabas. Deja que se deleiten con tus palabras y dales tiempo a que visualicen todo lo que va ocurriendo en la narración.

9. Si un cuento no te gusta, no lo cuentes
No te dejes impresionar por el nombre del autor, da igual si se trata de Jorge Luis Borges, Kafka, los hermanos Grimm, Oscar Wilde o tu primo. Si el cuento no te motiva lo suficiente, difícilmente podrás transmitir emoción a los otros. Busca otro relato, leyenda o mito. Hay muchos cuentos que te esperan para ser contados.

10. Miente siempre
No hay nada más aburrido que la realidad cotidiana. Contar que el ratón Ramón se levantó, desayunó un vaso de leche y se fue al colegio, resulta tedioso aunque se trate de un ratón. Miente. Inventa. Haz soñar. «Una vez en Bolonia hicieron un edificio de helado, en la mismísima Plaza Mayor, y los niños venían de muy lejos para darle una chupadita.» Gianni Rodari, El edificio de helado.

5/8/10

EL ORIGEN DE LA MUERTE



Hace mucho, mucho tiempo atrás, los hombres nacían sobre la Tierra, crecían hasta hacerse ancianos, y una vez viejos, se aburrían del mundo, pues la vida no tenía final.
En ese entonces, adornaban los cielos El Sol y su esposa La Sol. Cada mañana, muy temprano, danzaban a los cielos, iluminando cada rincón de la Tierra. Al atardecer, muy despacio, se retiraban a descansar y ascendían entonces a iluminar la noche El Luna y su esposa La Luna. Y todo esto pasaba así, cada día, y los hombres contemplaban sus danzas extasiados.
Una noche, justo antes del atardecer, La Sol se distrajo con el vuelo de unas aves, y emprendió el descenso con retraso. Al subir El Luna con su esposa, no pudo evitar cruzarse con La Sol, y el amor surgió con la fuerza de los astros.
Desde ese instante, El Luna no pudo dejar de pensar en La Sol, y La Sol no pudo dejar de pensar en El Luna. El amor fue más fuerte que la razón, y un atardecer en que El Sol bajaba a descansar con su esposa, las miradas se cruzaron, los impulsos se impusieron, y al ascender El Luna entendió que era el momento, tomó de la mano a La Sol y escaparon al otro lado de la Tierra, dando inicio a una pasión que nunca se había visto ni por el más anciano de los hombres.
El Luna y La Sol dieron rienda suelta a sus amoríos. Se amaban entre las estrellas, sobre los campos y sobre los bosques, sobre los pueblos y los cultivos, en los valles más profundos y en las cumbres más inalcanzables. Sus pasiones generaban eclipses, y se alteraban los animales y los ciclos agrícolas. Algunas veces se amaban en los cielos, y otras en la Tierra. Y cuando sucedía esto último, La Sol con su estela de fuego generaba incendios, y las llamas consumían los prados, los animales y los pueblos. Se perdían las cosechas, y los palacios concluían en cenizas. 
Y mientras tanto, El Sol y La Luna continuaban con sus labores, pero ya no danzaban, y los cielos eran más tristes.
Entonces, ante tanta destrucción y desorden, los hombres decidieron hacer algo al respecto. Buscaron por toda la Tierra hasta dar con el mejor cazador de los hombres, un hombre fuerte y decidido, cuyo arco era capaz de enviar flechas más allá del horizonte. El cazador recibió tres doncellas como adelanto, y emprendió la cacería.
Atravesó los mares, las selvas y los páramos. Las cordilleras, los ríos y los desiertos. Pero el cazador solo encontraba destrucción y cenizas a su paso. Hasta que un día, cuando el cielo empezaba a vestirse de morado y las primeras estrellas subían al cielo, el cazador, escondido tras un frondoso arbusto, divisó a El Luna y La Sol recostados sobre un pastizal, contemplándose el uno al otro después del amor. 
El cazador, sigiloso, cogío una flecha, templó su arco hasta casi romperlo, y disparó certeramente al corazón de La Sol, quien mortalmente herida explotó en una llamarada que borró el atardecer y desapareció. 
Entonces, sin poder creer lo que veían sus ojos, El Luna ascendió a los cielos y temblando de dolor, empezó a llorar, a llorar sin consuelo, y sus lágrimas brotaron de sus ojos como el más feroz de los caudales, y a medida que lloraba, se iba deshaciendo en sus propias lágrimas, lágrimas que al caer sobre la Tierra, dieron muerte a los hombres que miraban sorprendidos el espectáculo celestial. Muchos sobrevivieron, al refugiarse en sus casas, en las cavernas y bajo las copas de los más tupidos bosques. 
Pero desde entonces, los ancianos empezaron a morir, y en el cielo quedaron para siempre, durante el día, El Sol, y durante la noche, La Luna, y cuando se dirigían a descansar, lo hacían sin mirar atrás, presurosos, en compañía de su soledad. 


DE LA MITOLOGÍA HINDÚ, RESCATADO DE UN DOCUMENTAL DE FILM & ARTS POR RICARDO ICAZA.

30/6/10

LA IGUANA QUE DESTRONÓ A LA LUNA



Felam se llamó antiguamente el pueblo de Mórrope, el cual existía antes de la conquista española y antes también que los incas subyugaran al Gran Chimú.
En tiempos del Inca Yupanqui "se retiraron las nubes muchos meses y sobrevino a Felam una gran epidemia, que dejó infructífera la tierra y secos los montes", dice el curioso y detallado manuscrito del cura de Mórrope, licenciado don Justo Modesto Rubiños y de Andrade. Debido a esta sequía, los de Felam decidieron abandonar esas tierras e irse a residir al cercano pueblo de Pacora, y lo hubieran hecho sino se produce el siguiente acontecimiento que cambió sustancialmente la vida y la ubicación del pueblo de Felam. 


Tres chicos se hallaban jugando hacia el oriente de aquel pueblo primitivo, concretándose a perseguir a una iguana, la cual se escondió en la tierra. Los chicuelos por seguirla, comenzaron a ampliar la entrada por donde había desaparecido aquel animal, pero en lugar de encontrar a la iguana hallaron agua. Al aviso que dieron a sus padres, el pueblo en pleno se constituyó en el sitio y trabajando todos fue aumentando el tamaño de aquella brecha, hasta que saltó un chorro de agua dulce y cristalina. En ese mismo sitio se cavó, después, un pozo, el cual durante muchos años ha venido sirviendo para todos los usos y que se encuentra en las inmediaciones del pueblo de Mórrope, a donde se trasladó el antiguo pueblo de Felam.
Este hecho dio motivo para que se formara, del propio barro de aquel pozo, una enorme iguana, la cual fue colocada en el adoratorio público, como señal de agradecimiento y respeto, desterrando a la luna, que ocupaba ese lugar, y, además, en prueba de profunda devoción y supremo agradecimiento como signo de gratitud y de solemnidad, se procedió al sacrificio de los tres inocentes chicuelos, descubridores del pozo y del agua.
A este pozo le dieron el nombre de Murrup, que en lengua Mochica significa iguana y que después se convirtió en el Mórrope actual. Así, pues, Felam, que quiere decir sentarse a descansar, porque en ese lugar se detenían los traficantes y que es actualmente conocido con el nombre de El Paraje, situado entre Sechura y Mórrope, fue el primitivo asiento de este último pueblo.
Se señala la fundación de Felam hacia el año de 1125, en que el cacique Culloc-Cápac vino del Cuzco, fundando el pueblo de Pacora, haciendo de Felam antiguo su “guaranga” o sea su anexo.

Tomado de Augusto D León Barandiarán, de Mitos Leyendas y Tradiciones Lambayecanas, Lima 1938.
(Compilación de César Toro Montalvo en “Mitos y leyendas de la costa” 2007)

MITO ENVIADO POR FERNANDO ANGULO

comentarios a brismuqui@gmail.com

MITO DEL ORIGEN DEL MOCHICA Y EL ALGARROBO.


Luchaban en todas las esferas cósmicas los dos poderes eternos: los dioses y los demonios, el Genio del bien y el Poder maligno, para establecer la supremacía de sus propios derechos y rodaban por los diferentes mundos y los espacios siderales, en abierta y constante rebelión.
El bien pretendía crear al ser que los ayudara en la obra de la evolución, al hombre, y el Mal quería impedir esta realización, que le conllevaría un enemigo declarado.
Surcando el universo, llegaron aquellas fuerzas luchadoras de la tierra, en la cual nada existía fuera del algarrobo, que era una planta rastrera, reptante, endeble y raquítica, la cual nada era, nada significaba, ni nada producía. Y a pesar de su mínima importancia una de las lianas del algarrobo se enrosco en los pies del Genio del Mal, accidente que fue aprovechado por su enemigo para dominarlo.
Entonces, y en agradecimiento, dijo el jefe de los Dioses: “Como si te hubieras adelantado a mis deseos; Tú serás desde hoy mi siervo, mi semejante y mi aliado. Para que tengas poder, tú serás el candidato elegido para ser hombre y tendrás características de un Dios encerrado, de un Dios en potencia, de un Dios encadenado. Hombre por fuera Dios por dentro serás, desde ahora,  grande y fuerte en tu aspecto; severo y sereno en tu forma; eterno y constante en tu vida. No necesitarás sino de Mí, el sol, para vivir, porque a nadie debes tu emancipación sino a ti mismo y a Mí”
Y al conjuro mágico se creó el indio Mochica, que salió del propio árbol del algarrobo, ya mayestático.
Pero el demonio, que no estaba muerto sino cautivo, produjo su maldición, diciendo: “Puesto que te has tornado en mi enemigo y has contribuido a mi derrota. Yo, el Genio del Mal, en oposición a las virtudes que te han sido otorgadas, te concedo, para siempre una parte de mí mismo. Serás mi vasallo, mi prójimo y mi aliado. Aunque seas grande y fuerte, el fuego de la pasión te convertirá en cenizas; aunque seas severo y sereno, te conmoverás cuando el viento de la adulación te roce; aunque seas eterno y constante en tu vida pesará sobre ti el soplo del olvido y de la ingratitud, y aun cuando solamente necesitarás del sol para vivir y perdurar, estarás unido a la tierra, con todos sus vacíos y defectos, puesto que solo así podrás aprovechar de aquella primicia celestial. Y ten presente que a mí también debes tu liberación. A ti y a Mí”.
Por esto:
El algarrobo es Dios: él jamás llora;
El algarrobo es diablo: nunca reza;
No necesita nada en su grandeza;
Nada pide jamás, ni nada implora.

El algarrobo es Dios. Desafiante y austero, solo fuerte, nace y crece donde la aridez de la tierra nada ofrece; majestuoso y solemne se fortifica con la propia arena candente, con la arena muerta, que no produce y realiza el milagro de vivir de la nada.
El algarrobo es diablo. Lo demuestra así su indestructibilidad; es eterno como el Mal, y se burla del tiempo, domina a la tierra y se ríe de la naturaleza.
Representando, pues, al Dios y al Diablo, Bien y Mal, Cielo e Infierno, los pares de opuestos; realizándose en él la dualidad completa, que es la Unidad absoluta, simboliza la perfección. Faltariále, tan solo, el sello de propia personalidad, el aporte humano. Pero el algarrobo también lo posee.
En su aspecto morfológico tiene la corteza broncínea como el color del indio; el corazón rojizo del árbol representa la sangre del Mochica y sus espinas y aguijones son los cabellos hirsutos del yunga.
Por su interpretación intrínseca es rebelde, altivo e incorruptible.
El algarrobo primero se rompe antes de doblarse y el indio muere con su secreto; el fruto del árbol es de color dorado como el de aquel sol que los indios adoraban; su madera se petrifica en el agua, tal su constancia y así proceden los Mochicas en sus costumbres ancestrales que aún subsisten; si en el árbol rebota el hacha, el Mochica rechaza al castellano; vive aislado y solo como existió aquella civilización; y, como el indio, a pesar de vientos y tempestades, inundaciones y sequías, que representa la conquista y el atropello, el pillaje y le ruina, ambos, el algarrobo y el Mochica subsisten iguales, venciendo al eterno. Duro es el corazón del árbol como es impenetrable el pensamiento del indio; el árbol no permite que a sus expensas viva planta alguna, como la civilización nombrada que no permitió extrañas influencias, y así como ella no se cansa de esperar nunca la resurrección de su antiguo poderío, tampoco el árbol se fatiga de retar al sol y de lidiar con la arena. Y así, juntos ambos, desafiando al tiempo y a la muerte,  son uno solo en esencia y un bosque es una raza, porque:
Ese árbol desafiante nunca llora;
Y aquel indio solemne nunca reza;
Si aquel nada pretende en su grandeza,
Éste nada pide jamás ni nada implora.

Tomado de Augusto D León Barandiarán, de Mitos Leyendas y Tradiciones Lambayecanas, Lima 1938.
(Compilación de César Toro Montalvo en “Mitos y leyendas de la costa” 2007)

MITO ENVIADO POR FERNANDO ANGULO.

26/5/10

EL HACEDOR DE LLUVIAS

Cierto pueblo sufrió durante cinco años consecutivos una terrible sequía. A pesar de que la comunidad solicitó en varias ocasiones los servicios de famosos hacedores de lluvia, ninguno logró solucionar el problema. En un último y desesperado intento, los ciudadanos del pueblo decidieron pedir ayuda a un famoso Hacedor de lluvia de un lejano país. Cuando este llegó al pueblo, alzo su tienda de campaña, entro en ella y desapareció durante cuatro días. Al quinto día, la anhelada lluvia empezó, a caer con abundancia regando la tierra agotada por la sequía. Sin dar credito a sus ojos, los habitantes del pueblo preguntaron al Hacedor de lluvia como había logrado obrar semejante milagro.
--El merito no es mio --replicó el Hacedor modestamente-. Yo no he hecho nada.
Ante aquella desconcertante respuesta, la gente del pueblo exclamó:
Es imposible! Cuatro días despues de tu llegada empezó a llover.
-Lo primero que advertí al llegar --explico el Hacedor--
 es que vuestro pueblo no vivía en armonía con el cielo.
 Tras Armonizar mi ser  con el poder Divino durante
Cuatro días el Cielo os obsequió con su agua de lluvia

13/5/10

EL APRENDIZAJE AMOROSO de Laëtitia Bourget y Emmanuelle Houdart


Había una vez, en u país lejano, una hermosa y encantadora princesa que esperaba a su príncipe azul... y un valiente príncipe que buscaba a la princesa de sus sueños. Después de superar las pruebas más insuperables, el príncipe y la princesa por fin se encontraron. desde la primera mirada supieron que eran el uno para el otro y que nada podía separarlos. Fueron felices y tuvieron muchos hijos.

¿Y...?

Luego tuvieron un palacio donde podían hacer lo que querían. Nadie los regañaba: podían comer dulces todo el día, quedarse en cama hasta medio día, escuchar cuentos hasta bien entrada la noche e invitar a sus amigos a cantar, bailar y divertirse como enanos.

Y descubrieron cosas juntos.

Sí, pero...

¿Cómo eligieron el color del palacio sin discutir?
¿Cómo decidieron el lugar de las cosas?
¿Y qué pasaba cuando sólo quedaba una bola de su helado favorito?
¿O cuando no se ponían de acuerdo en el nombre que pondrían a sus hijos? 

¿Cómo podía el príncipe seguir siendo azul si roncaba en la noche?
Y la princesa, ¿cómo podía ser hermosa si le salían horribles granos en la cara?

¿O cuando los zapatos del príncipe olían a queso?
¿Y cuando a la princesa se le escapaba un ruidoso aroma a pesar de todos sus esfuerzos por contenerlo?

Y además...

¿Cómo hacía la princesa para no sentirse sola cuando el príncipe se iba muy lejos para combatir monstruos?
¿Y cuando él no advertía que ella se había puesto guapa sólo para él?
¿Cuando él se encerraba en las caballerizas con sus amigos para hablar "cosas de hombres"?

Y el príncipe, ¿cómo hacía para permanecer valiente y gallardo cuando la princesa bailaba con otro?
¿Cuando ella no prestaba atención a sus hazañas?
¿O cuando susurraba y se reía con sus amigas mientras lo miraban?
¿Cuando le decía cosas feas o que no lo quería? Aunque no era cierto nada de eso. 

¿Cómo pudieron seguir amándose después de todo?

Será porque crecieron.

5/5/10

IDEARIO POLÍTICO por Don Tacho, el cuentero mayor.

*Texto extraído del diario El Norte, de la ciudad de Monterrey, México.

En nuestro partido político
cumplimos lo que prometemos.
Sólo los necios pueden creer que
no luchamos contra la corrupción.
Porque si hay algo seguro para nosotros es que
la honestidad y la transparencia
son fundamentales para alcanzar
nuestros ideales.
Demostraremos que es una gran estupidez creer que
las mafias seguirán formando parte del gobierno como en otros tiempos.
Aseguramos in resquicio de duda que
la justicia social será el fin principal de nuestro accionar.
Pese a eso, todavía hay idiotas que fantasean que
se pueda seguir gobernando con las mañas de la vieja política.
Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que
se acaben las jubilaciones de privilegio y los negociados.
No permitiremos de ningún modo que
nuestros niños mueran de hambre. Cumpliremos nuestro propósitos aunque
los recursos económicos se hayan agotado.
Ejerceremos el poder hasta que
comprendan desde ahora que
somo "la nueva política"

Si usted se entusiasmó con este discurso, reléalo nuevamente de abajo hacia arriba, renglón por renglón. Así comprenderá su verdadero significado.

31/3/10

Cuento Sufí


LA PRINCESA OBSTINADA

Había una vez un Rey que creía que lo que le habían enseñado y lo que él pensaba era lo correcto. Era un hombre justo en muchos aspectos, pero era un hombre limitado para ver más allá de sus ideas.

Un día reunió a sus tres hijas y les dijo:
- “Todo cuanto poseo es vuestro, o lo será. A través de mi obtuvisteis la vida y es mi voluntad la que determina vuestro futuro y por tanto vuestro destino”.

Obedientemente y muy convencidas de esa verdad, sus dos hijas mayores acataron el decreto de su padre.

La tercera hija, no obstante dijo:
- “A pesar de que mi posición me obliga a ser obediente a las leyes, no puedo creer que el destino de mi vida dependa siempre de tu voluntad”

El Rey no pudiendo dar crédito a lo que estaba escuchando, de labios de su propia hija le dijo, muy enojado:
- “Eso lo veremos jovencita”

El Rey ordenó que se la encerrara en una pequeña celda, donde languideció durante años. Mientras tanto, el Rey y sus dos hijas obedientes dilapidaron libremente las riquezas que de otro modo hubieran sido gastadas por ella.

Los habitantes del país, enterados de la situación de su princesa se decían unos a otros:
- “Debe de haber hecho o dicho algo realmente grave, para que un monarca tan sabio y justo, al que no encontramos falta, trate así a su propia sangre”

Claro que ellos no sabían la necesidad que tenía el Rey de sentirse un hombre justo ante todos las cosas.

Aquella noche al Rey no le resultó fácil abandonarse a su reposo. Estaba intranquilo por la decisión tomada y reflexionaba sobre los hechos demostrándose una y otra vez que él tenía razón:

- “Esta joven está en prisión no por su propia voluntad sino por la mía. Esto prueba, de modo suficiente, para cualquier mente lógica que es mi voluntad y no la de ella la que determina su destino”

Hasta que finalmente abatido por el cansancio se quedo dormido

Por la mañana el Rey despertó con la idea de ir a visitar a su hija a la celda donde estaba encerrada. Quería persuadirla para que cambiase de idea, pero la joven aunque pálida y debilitada por su encierro rehusó a cambiar de actitud.

Finalmente la paciencia del Rey llego a su límite:
- Hija mía tu continuo desafío solo logrará enojarme aun más y además aparentemente debilitará mis derechos y mi autoridad. Ya el pueblo comienza a murmurar. Podría matarte y acabar de una vez con todo esto pero da gracias a que soy un hombre misericordioso….por lo tanto, he decidido que para que no me crees más problemas te destierro a un desierto que linda con mi territorio. Es un desierto poblado por bestias salvajes, excéntricos y proscritos incapaces de sobrevivir en nuestra sociedad racional.
- Allí pronto descubrirás si puedes llevar otra vida que no sea la de tu familia, y si lo logras, tú verás si la prefieres a la nuestra.

La orden del rey fue rápidamente acatada y la princesa fue conducida a la frontera del país donde fue puesta en libertad.

La princesa se encontró en un territorio salvaje que guardaba poca semejanza con el ambiente protector en el que ella se había criado. Pero pronto se dio cuenta que una cueva podía servir de casa, que los frutas provenían tanto de los árboles, como de los platos de oro y que el calor provenía del sol. Este desierto tenía un clima y una forma de existir propia.

Después de un tiempo ella se había organizado tan bien su vida que tenía agua de los manantiales, vegetales de la tierra y fuego de un árbol ardiendo sin llama.

- “He aquí un lugar cuyos elementos se integran formando una unidad pero ni individual ni colectivamente obedecen a las órdenes de mi padre.” – pensaba la joven.

Un día un viajante perdido – casualmente un hombre de gran riqueza y muy guapo – se encontró con la princesa exiliada y se enamoró de ella y la llevo a su país donde se casaron.

Después de un tiempo, ambos decidieron volver al desierto donde se habían conocido y construyeron una enorme y próspera ciudad. Allí su sabiduría, sus recursos se expresaron plenamente y los excéntricos, muchos de ellos considerados locos, armonizaron completa y provechosamente con esta vida de múltiples facetas.

La ciudad y la campiña que la rodeaban se hicieron famosas por todo el mundo. Y por decisión unánime del pueblo la princesa y su esposo fueron elegidos los monarcas de este nuevo e ideal Reino, que pronto eclipsó en poder y belleza al del padre de la princesa.

El Rey escuchó hablar de aquel extraño lugar surgido del desierto, donde él había exiliado a gente de su reino que despreciaba, y a su hija.

Muchas sensaciones de curiosidad, temor, celos y envidia se debatían en su interior.

El Rey decidió visitar aquel lugar extraño y misterioso del que tanto le habían hablado. Todo se dispuso para realizar el largo viaje que duró 7 días y sus 7 noches.

Cuando llegó aquel país, fue recibido en el salón del trono, donde la joven pareja estaba sentada. El Rey se inclinó ante sus majestades y al levantar la cabeza, pudo reconocer la mirada de su hija, que le susurro al oído estas palabras llenas de amor y entendimiento:

- “Ya ves Padre como cada hombre y cada mujer tiene su propio destino y su propia elección”.

texto enviado por Carlos Ansotegui, cuentero español.

ENTREVISTA A UN TUAREG. Enviado por Frida Luna


(Una bonita entrevista a un Tuareg realizada por VÍCTOR-M. AMELA a: MOUSSA AG ASSARID)

- No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...! Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo


- ¡Qué turbante tan hermoso...!


- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.


- Es de un azul bellísimo...


- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...


- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?


- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color
del mundo.


- ¿Por qué?


- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.


- ¿Quiénes son los tuareg?


- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.


- ¿Cuántos son?


- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas.


Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.


- ¿A qué se dedican?


- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...


- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?


- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.


- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?


- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!


- ¿Sí? No parece muy estimulante. ..


- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.


- Saber eso es valioso, sin duda...


- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!


- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?


- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!


- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?


- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...


- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...


- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.


- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?


- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...


- ¿Tanto como eso?


- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.


- ¿Qué pasó con su familia?


- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba ayudándome...


- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?


- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...


-Y lo logró.


- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.


- ¡Un Tuareg en la universidad. ..!


- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra. Aquí, por la noche, miráis la tele. Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?


- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!


- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.


- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...

-Fascinante, desde luego...


- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...


- Qué paz...


- Aquí tenéis relo… allí tenemos tiempo.

Esta entrevista me fue enviada por Frida Luna, peruana radicada en Monterrey, Mexico.

6/2/10

¿Quiénes son los salvajes?

Los pemónes de la gran sabana llaman al roció:
Chirike-yeetakuú
Que significa, saliva de la estrellas

A las lágrimas:
Enú-parupué
Que quiere decir, guarapo de los ojos

Al corazón:
Yewán-enapué
Que significa, semilla del vientre

Los waraos del delta Orinoco le dicen:
Mejo-koji
que significa, El sol del pecho

Para decir amigo dicen:
ma-jo karaisa
Mi otro corazón

Para decir olvidar dicen:
Emonikitane
Que quiere decir, perdonar

Los muy tontos no saben lo que dicen

Para decir tierra, dicen: madre

Para decir madre, dicen: ternura

Para decir ternura, dicen: entrega

Tienen tal confusión de sentimientos
Que con toda razón,
Las buenas personas que somos
Los llamamos salvajes.

13/1/10

LEYENDA DE NAYLAMP




Dicen los naturales de Lambayeque, que en tiempos muy antiguos que no saben numerarlos, vino de la parte septentrional de este Perú, con gran flota de balsas, un hombre de mucho valor y calidad llamado Naymlap que traía consigo muchas concubinas, mas la mujer principal dícese haberse llamado Ceterni.Este señor Naymlap con todo su séquito vino a asentarse y tomar tierra en la boca de un río (ahora llamado Faquisllanga) y habiendo dejado allí sus balsas, entraron en tierra adentro, deseosos de hacer asiento en ella, y habiendo andado por espacio de media legua, fabricaron unos palacios a su manera, a los que llamaron Chot, y en esta casa y palacios pusieron con devoción bárbara un ídolo que consigo traían a semejanza en el rostro de su mismo caudillo (labrado en una piedra verde), a quien llamaron Llampayec (que quiere decir figura y estatua de Naymlap).


Trajo en su compañía mucha gente, que como capitán y caudillo lo venían siguiendo, más los que entre ellos tenían más valor eran sus oficiales que fueron cuarenta.



Habiendo vivido, esta gente, muchos años en paz y quietud, y habiendo tenido su señor y caudillo muchos hijos, vino el tiempo de su muerte, y a fin de que no entendiesen sus vasallos que la muerte tenía jurisdicción sobre él, lo sepultaron escondidamente en el mismo aposento donde había vivido y publicaron por toda la tierra que él, por su misma virtud, había tomado alas y había desaparecido.


Fue tanto los que sintieron su ausencia, aquellos que en su venida lo había seguido, que aunque tenían ya gran copia de hijos y nietos, y estaban muy apasionados en la tierra fértil, lo desampararon todo y sin tiento ni guía salieron a buscarlo por todas partes, y así no quedó por entonces en la tierra más que los nacidos en ella, que no era poca cantidad.


Quedó con el imperio y a mando del muerto Naylamp, su hijo mayor Cium el cual se casó con una moza con quien tuvo doce hijos varones, cada uno de los cuales fue padre de una copiosa familia.


Habiendo vivido y señoreado muchos años, Cium, se metió en una bóveda bajo tierra y allí se dejó morir (todo ello a fin de que su posterioridad lo tuviese por inmortal y divino).


Durante la vida de Cium, se apartaron sus hijos a hacer principio de nuevas familias y poblaciones, llevándose consigo mucha gente.


A la muerte de Cium, le sucedieron 8 gobernantes, siendo el último de ellos Fempellec, quien fue el último y más desdichado de esta generación, porque puso pensamiento en mudar a otra parte aquella Guaca o ídolo que Naylamp había instalado en el asiento de Chot.


Andando y probando en este intento, no pudo salir con él y a deshora se le apareció el demonio en forma y figura de hermosa mujer, y tanta fue la falacia del demonio y tan poca la continencia de Fempellec, que durmió con ella. Acabado de perpetuar ayuntamiento tan nefando, comenzó a llover (cosa que jamás habían visto en estos llanos) y duró este diluvio treinta días, a los cuales sucedió un año de mucha esterilidad y hambre, pues, como a los sacerdotes de sus ídolos les fuese notorio el delito cometido, decidieron tomar venganza (olvidados de la fidelidad de los vasallos), aprendieron a Fempellec y atado de manos y pies, lo echaron en lo profundo del mar, y así con él se acabó la línea y descendencia de estos señores naturales de Lambayeque, así llamado por aquella Guaca (o ídolo) que Naymlap trajo consigo, a quien llamaron Llampayec.


Fuente: Lambayeque, 8° edición, Eddy Montoya Peralta. Rodado por Fernando Angulo El Croma